Beyonce va a cobrar más de 50 millones de dólares por un contrato de cuatro años, con un espectacular anuncio inicial, cuando Beyonce cante en el intermedio de la Superbowl, en el próximo mes de enero.

Beyonce lleva ya diez años como una de las estrellas emblemáticas de la Pepsi en Estados Unidos, que es más fuerte que Coca-Cola, en norteamerica, aunque ambas invierten entre trescientos y cuatrocientos millones en anuncios, como la publicidad de Factor X o de American idol. Es decir, lo peor de lo peor.

Hay que recordar que la Pepsi siempre ha preferido los iconos musicals antes que otro tipo de anuncios. Michael Jackson fue durante muchos años la imagen de Pepsi, hasta que llegaron los problemas con las acusaciones por pedofilia.

Francamente, Beyonce y, sobre todo, el “charming” Jay Z se han convertido en personajes fustrantes, sólo máquinas de recaudar, aprovechando esa imagen de “amigos” de Obama. Me parece repugnante.

El otro día ya se la tiró Mick Jagger en el Broklyn Center, que es casi propiedad de Jay Z, con decirle que como él, había llegado en metro. Los Stones  han tenido todos los problemas de fechas y dinero, con el “dueño” Jay Z del Brooklyn Center. Está claro que Mick Jagger no está controlado por la “amistad” de Jay Z.