Manolo, Manolito García, un charnego de padres albaceteños que presume de ser de pueblo y que nos machaca siempre con la misma canción repetida, más bien nos tortura, ahora se pone fino, de independendista, como todos los charnegos o los nuevos criollos del “imperialismo español”. Ver para creer.

Esto es lo que publica EL CONFIDENCIAL:
Joan Manuel Serrat no ha sido el único cantante que se ha pronunciado sobre el referéndum 1-O. Manolo García ha hecho lo propio este miércoles, a través de un post publicado en su web personal. En el escrito, el artista catalán, de 62 años, considera necesario ofrecer su punto de vista acerca del conflicto catalán, despuñes de que hayan salido a la luz “diferentes manifiestos” y también “muchísimas declaraciones a título individual de gente del mundo de la cultura”.
A pesar de que “no quiere dar una lección a nadie”, y que sólo lo hace en ocasiones especiales, como en lo relativo a “acciones humanitarias” y su “empeño ecologista”, cree que es hora de posicionarse sobre el conflicto catalán, a pesar de que le causa cierto “pudor”: “Lo cierto es que siempre he sentido sincero reparo a que alguien vea en mí una pretensión digamos aleccionadora. Y ese pudor es en mí tan intrínseco e intenso que lo he mantenido durante toda mi carrera. Pero por grande que es ese pudor, mayor es en estos momentos mi temor a que ese pudor pueda hacer parecer que me quiero poner de perfil. Y no es así”.

Me pregunto por qué no se puede escuchar la opinión del pueblo catalán. ¿No quieren oír por si no les gusta la respuesta?
Apunta a la necesidad de que se abra un diálogo: “Siento que en democracia la política debe ser diálogo. Escuchar, no sólo oír; hablar, y no sólo con los que opinan como uno mismo. Y trabajar para encontrar soluciones. En estos días muchos políticos parecen esforzarse mucho menos en buscar soluciones que en reforzar una crispación de la que quizás obtengan un rédito político pero a un alto precio social que pagamos todos”.

“Humillar no es el camino”
Asimismo, se pregunta “por qué no se puede escuchar la opinión del pueblo catalán”. Al respecto, se cuestiona si es que España no quiere escuchar por miedo a la contestación: “¿No querer oír cuando se intuye que quizás no guste la respuesta? No sé si es pena la palabra adecuada, indignación o una mezcla de ambas, lo que siento viendo un barco lleno de policías en el puerto de mi ciudad. No es policía lo que hace falta para entenderse”. Es justo la presencia policial en Cataluña lo que más le enerva pues, según asegura, se siente ultrajado: “Humillar no es el camino”.