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Nicky Wire y James Dean Bradfield de Manic Street Preachers han rememorado para The Guardian los pormenores de lo que pasó cuando el grupo grabó “Everything Must Go”, cuyo vigésimo aniversario se cumple mañana, 20 de mayo.

‘Everything Must Go’ llegó al número 2 de los charts británicos (hasta el momento su posición más alta en listas) y, lo más importante, fue el primer álbum de los galeses desde la misteriosa, nunca aclarada, desaparición de su guitarrista Richey Edwards.

Según Bradfield, Edwards quería continuar con la línea “oscura” del grupo en “Holy Bible”, a lo que los otros tres se opusieron, pero al parecer sin tensiones ni grandes discusiones.

Poco después, Bradfield y Edwards fueron a Londres, con un vuelo a Estados Unidos programado para el día siguiente. Edwards, sin embargo, desapareció, y nunca se volvió a saber nada más de él.

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“Durante el primer mes estás todavía está esperando noticias. La esperanza es lo que te mata. Entonces te das cuenta que estás en algo que no tiene un final definido”, ha asegurado Bradfield.

“Después del tercer mes, dijimos: ´Mira, vamos a entrar en un estudio juntos como banda más que como amigos, y ver cómo es la dinámica sin Richey’. Escribir una canción como ‘A Design For Life’ fue un enorme alivio: era la única forma de poder ser nosotros mismos otra vez”.

Parece que Manic Street Preachers en el fondo jamás asimilaron del todo la ausencia de Richey, incluso hoy flota sobre ellos, y siempre lo hará.

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Por su parte, el bajista Nicky Wire también ha aprovechado para meter un par de puyazos a la música actual.

Dice que se ha convertido en “una marca gigante de la suavidad, de falsedad digitalizada”, y ha asegurado que sería “imposible” que “A Design For Life” fuese un éxito ahora mismo.

“La gente está dispuesta a unirse a causas, pero nadie pone esos sentimientos en su arte actual”.

Y sobre Edwards, Wire ha dicho que hubiera sido muy bueno para él haber podido tocar con ellos en todos esos grandes conciertos que llegaron a continuación.

“Esa es la verdadera pena”.