Una especie de hippie con sandalias, una camiseta raída y unos vaqueros semidestrozados  se sienta en una mesa apartada del mas exquisito restaurante de pescado de Brighton.

Ricardo, un andaluz, que sirve como camarero del local, sospecha de que este personaje no pueda ni pagar la cuenta. Ricardo le pone el menú delante de sus ojos y el chico, entre tímido e insolente, le dice que solo desea una tarta de manzana y un te.

Ricardo empieza a ponerse nervioso y le pide que pague por adelantado , dada la insólita comanda en un restaurante de ostras y langosta.El joven no se inmuta y de su bolsillo derecho sale despedida la tarjeta negra de American Express. Confirmo que esa tarjeta existe , aunque no la había visto nunca, limitada solo a grandes millonarios, con réditos superiores a los diez millones de euros.

Ricardo , que si había visto antes la tarjeta negra se apresura a mirar el nombre. No existe la menor duda de que es autentica.El titular es James Mc Cartney. ya había estado allí varias veces, no muy lejos de su maravillosa casa en las colinas de Brighton.

James McCartney el propietario de la asombrosa tarjeta negra es el único hijo varón que tuvo Linda Mc Cartney. El único que se ha dedicado a la música como su padre. El único de los cuatro hijos que es vegetariano como su madre, que, habla y tiene un caracter muy similar a  Linda. El único que es capaz de vestir como un pedigüeño y, luego, pagar con una tarjeta que solo unos pocos en este mundo poseen.

Supongo que Paul fue feliz en los casi treinta años que convivió con Linda. No quiso nunca separarse de ella. Ni siquiera en el escenario, cuando la obligaba a pertenecer a su grupo Wings, aunque su voz y su mala técnica en los teclados siempre fueran anulados por el ingeniero de turno.

Siempre se ha dicho que tanto Linda como Yoko fueron las inductoras del desmantelamiento de los Beatles. Como si se tratara de una premonición tanto Yoko -unos pocos años antes- como Linda fueron al mismo colegio para estudiar bachillerato: la Scarsdale High School de Nueva York. Yoko aparto a John de Paul, de los Beatles, riendose incluso del autentico valor artístico del grupo. Linda opositó al fin al imponerle a Paul que su padre Lee Eastman, un abogado de artistas, llevara los negocios de los Beatles.

Paul conoció a Linda en un club de moda londinense. Se la presento Chas Chandler, el hombre que había manejado los negocios de Jimi Hendrix, uno de los últimos amantes de Linda, que ejercía de fotógrafa, pero también de grupie de lujo.

Entre su lista de amantes se encontraban por orden cronológico: Terence Stamp, Stevie Winwood, Warren Beatty, John See (con el que se caso y tuvo una ñiña), Mick Jagger, Jimi Hendrix y Graham Nash.

Linda se presento al día siguiente en la casa de Brian Epstein, el día de la presentación a los medios del Sgt. Peppers. Volvió a Nueva York, pero cuando Paul presento allí la nueva idea de los Beatles, Apple, quedo atrapado por Linda. Poco después la llamo para que se quedara en su casa de St. Johns Wood y en abril de 1969 se casaron.

Linda estaba embarazada de su segunda hija, Maryland. Por cierto, fotógrafa como su madre.

Linda le soporto a Paul su depresión por la muerte de los Beatles. Siempre lo protegió como su hijo, como su extraño amante, hasta que murió en el rancho de Tucson, en Arizona, en abril de 1998, justo 30 años desde que se casara con Paul.

Los dos fumaban marihuana, la maravillosa medicina como decía ella. Los dos era vegetarianos, y acérrimos protectores de los animales.

Mary, su hija fotógrafa, ha sido la pertinaz luchadora por preservar las trescientas mil fotos de su madre, incluidas ese tesoro en imágenes de los genios años sesenta, cuando su madre fue la mas maravillosa groupie fotógrafa. La artista que inmortalizaba con arte los mejores iconos de la música.