Parece ser que es tal la empatía y compenetración a la que llegaron Lou Reed y Metallica grabando “Lulu”, que James Hetfield y Kirk Hammet rompieron a llorar tras grabar algunas canciones.

En concreto Hammet había perdido a su padre hacía un mes cuando grabaron ‘Junior Dad'.

“Tuve que salir precipitadamente de la sala de grabación y de pronto me encontré en la cocina, llorando. Al poco James llegó a la cocina en similares condiciones. Lloraba también. Una locura. Lou consiguió dejar fuera de combate a los dos guitarras de Metallica de un solo golpe con sus increíbles letras poéticas”, ha relatado.

Mientras tanto Lou va diciendo a todo aquel que le quiera escuchar que ha grabado la música de su vida. Está arrobado, absolutamente enamorado del sonido y el resultado de su colaboración con Metallica.

“Hemos dado vida a “Lulu” de una forma sofisticada, usando rock. Y el rock más duro y poderoso que pudieras obtener tendía que ser el de Metallica. Ellos habitan ese planeta. Hemos tocado juntos, y en seguida lo supe: ‘un sueño hecho realidad'. Esto es lo mejor que he hecho en mi vida. Y lo he hecho con el mejor grupo que pudiese haber encontrado”.

Desde luego el neoyorquino no contaba con unos guitarristas tan poderosos desde la época de “Rock & Roll animal” . Por aquel entonces llevaba a Dick Wagner y Steve Hunter, dos magníficos “hachas” que venían de tocar con Frost y Mitch Ryder & The Detroit Wheels. Después tocarian para Alice Cooper y Peter Gabriel, entre muchos otros. Pero quizá en Metallica, que es un grupo hecho y derecho y avalado por su veteranía, Lou haya encontrado su particular “nirvana” del rock.