KEITH RICHARDS Y LOS DISCOS QUE SE LLEVARÍA A UNA ISLA DESIERTA

KEITH RICHARDS Y LOS DISCOS QUE SE LLEVARÍA A UNA ISLA DESIERTA

 

El guitarrista de los lo ha hecho para el programa de la BBC «Desert Island Discs», que lleva emitiéndose desde 1942, ha escogido los 8 álbumes que «se llevaría a una isla desierta».

Una lista muy «old school» con rock and roll, blues, country, soul, reggae, como no podía ser de otra manera tratándose de Richards; algún crooner – en este caso negro, Freddie Scott, extraordinario, algo muy serio-) y hasta clásica (Nigel Kennedy) que contiene varios guiños evidentes a algunas de sus máximas influencias como rolling stone.

Estos son los elegidos:

Chuck Berry – Wee Wee Hours (1955)
Hank Williams – You Win Again (1952)
Aaron Neville – My True Story (2013, but a tribute to Neville’s youth)
Etta James – Sugar On The Floor (1978)
Freddie Scott – Are You Lonely For Me (1966)
Gregory Isaacs – Extra Classic (1977)
Nigel Kennedy and the English Chamber Orchestra – Spring from Vivaldi’s Four Seasons (recorded 1989)
Little Walter – Key To The Highway (1958)

 

KEITH RICHARDS Y LOS DISCOS QUE SE LLEVARÍA A UNA ISLA DESIERTA

 

Y en el programa, Richards también dejó unas cuentas perlas.

Sobre su imagen:

«La imagen es como una bola y una cadena. Me encanta el viejo Keith, y me encanta el modo en que la gente lo tiene entre algodones. Es una parte de mí y mucho de eso está en el pasado. Estoy creciendo, o mejor dicho, en evolución. Supongo que por los nietos de repente me doy cuenta de que estoy en esto en el recorrido más largo».

Sobre su amor por la instrumentación:

«Yo solía sentarme en la parte posterior de estas tiendas de música durante horas cogiendo guitarras y viendo a gente reparar las cosas, el olor del pegamento. Desde muy temprana edad, yo estaba metido en la fabricación de instrumentos, no sólo tocándolos».

 

 

 

Sobre los fundamentos de su rebelión:

«La escuela decía ‘tienes que repetir un año porque no has hecho la química de su’ [porque él había pasado demasiado tiempo en el coro]. No había justicia. De repente tenías 13 años y estabas con los niños de doce años. Así que ahí  es cuando empezó a fermentar».

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4 Comentarios
  1. Anónimo dice

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  3. Anónimo dice

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