Por motivos profesionales hemos vuelto a estar en Hamburgo. Esta vez , en busca una vez más de grabar con los coros gregorianos de Capppella Antiqua. Pero lo que me ha sorprendido es que Hamburgo sigue sin olvidarse del paso de los Beatles en el 60,61 y en el 62 , cuando San Pauli, su barrio rojo, era el barrio más grande la prostitución de Europa.
Pues, bien, en la famosa Reeperbahn, esquina con Grobe Heit, han puesto cinco estatuas de los Beatles, porque cuentan la época en el año 60, cuando Stu Stuccliffe era el “quinto beatle” y el batería era Pete Best. La estatuas muy finas de acero, casi ilegibles, son un poco ridículas, pero por lo menos el ayuntamientode la capital hansiática les ha hecho caso.

En el Star Cllub,bueno, donde estaba antes, ahora hay otra cosa, un club de chinos, precisamente, donde les grabaron un album en directo en el año 62, se inicia un tour de los Beatles en Hamburgo.

Se visita con él, el club Indra , que es donde por vez primera tocaron en Hamburgo. Incluso se puede ver el lugar donde estaban los pisos en que vívían, donde George Harrison fue expulsado de Hamburgo, ante un control de la policía y cuando se dieron cuenta que era menor de edad. Harrison llegó a tocar en Hamburgo con tan sólo 17 años.
Luego, en la esquina con lo que quieren que sea la Beatles Platz , han abierto un museo estúpido, cuyo escaparate es parte del submarino amarillo de la película de dibujos animados y el nombre de Beatlemania para no tener problemas legales con Apple.

En fín, por lo menos se pueden vivir de alguna manera los recuerdos de los beatles en la capital americana, siempre al vertice de la música, en los comienzos de los años sesenta, como Liverpool, cuando todavía las ciudades portuarias tenían tanta predominancia.