LO QUE ESCRIBIO JULIAN RUIZ HACE 40 AÑOS CON LA MUERTE DE LENNON EN EL DIARIO MARCA

Esto es lo que escribió Julián Ruiz , cuando realizaba la sección "Marca Musical" . Han pasado 40 años y está más vigente que nunca el artículo :

LO QUE ESCRIBIO JULIAN RUIZ HACE 40 AÑOS CON LA MUERTE DE LENNON EN EL DIARIO MARCAEran las once de la noche en Manhattan —cinco de la mañana hora española- cuando John Lennon y su esposa Yoko Ono llegaban a la puerta de los apartamentos Dakota, justo al lado de Central Park.

Un muchacho les aguardaba en lo misma puerta. Empezó a discutir con John y cuando este dejó de dirigirle la palabra —al parecer se negó y firmar un autógrafo— el muchacho acribilló a John a balazos.

Cuatro de ellos, al menos, penetraron en el cuerpo del más genial de los Beatles. Recogido el cuerpo por una patrulla policiaca, a los gritos de auxilio de Yoko, John Lennon ingresó casi cadáver en el hospital Roosevet, aunque se intentaron varias transfusiones de sangre. John Winston Lennon tenía cuarenta años, era quizá el mayor genio vivo de lo música popular y había sido el líder del fenómeno musical más espectacular de nuestra era: los Beattles.

LO QUE ESCRIBIO JULIAN RUIZ HACE 40 AÑOS CON LA MUERTE DE LENNON EN EL DIARIO MARCASu asesino fue detenido poco después por la Policía. Se trata de Mark David Shudmon, de veinticinco años, hawaiano de nacimiento y, posiblemente, fan desequilibrado de John Lennon. Desde que hizo los disparos apenas razona, se esconde en su propio miedo y parece un “iluminado”. Conocido el asesinato, la noticia se ha convertido en el suceso más sensacional en el mundo del espectáculo.

LO QUE HACIA

LO QUE ESCRIBIO JULIAN RUIZ HACE 40 AÑOS CON LA MUERTE DE LENNON EN EL DIARIO MARCABien, hasta aquí y de una forma resumida, la noticia de la muerte de John Lennon. A partir de aquí, ya no podría ser tan frío, aséptico e indiferente. Ha llegado incluso a afectarme la noticia. Ya no solo porque a John Lennon le considerara como el personaje más fundamental y genial de la música que nos ha tocado vivir.  John Lennon, además ha ido paralelo a mi vida, a mis gustos y a mi forma de vivir. E igual que a mí, a muchos de nosotros. A muchos de los que tenemos ahora menos de cuarenta años.

No quiero alardear de profeta, pero intuía una muerte violenta. El rock, la música de nuestro tiempo, ha sido cruel con sus estrellas, con sus genios. Lo que fue con Janis Joplin, Jimi Hendrix, Brian Jones, Jim Morrison, etcétera. El rock es una forma peligrosa de vida.

Y es curioso: hace tan sólo unos cuantos días comentábamos en nuestra sección musical el último álbum de John, “Double Fantasy” (“Doble Fantasía”). A John le llamaban el Howard Hughes del rock. Durante los últimos cinco años había vivido apartado del «mundanal ruido», recluido en sus mansiones, en sus millones, en su hijo Sean Ono, de cinco años de edad, lejos del rock, lejos de la música. No tenía nada que decir. Ha bastado asomarse a la ventana, volver a trabajar en su edificio y en su genio para recibir una muerte a balazos, a manos de un “iluminado”, el jirón del destino que el rock reserva a sus genios.

LO QUE ESCRIBIO JULIAN RUIZ HACE 40 AÑOS CON LA MUERTE DE LENNON EN EL DIARIO MARCA

Hace poco hablaba con Nielsen, el guitarrista de Cheap Thrick, que participó en las sesiones de grabación del último disco de John, durante el mes de agosto en Nueva York. Y me decía Nielsen que John estaba como siempre, con sus mismas bromas, con su misma intuición, con su misma chispa, pero con unas ganas de trabajar terribles, con ganas de justificar su existencia. Fumaba cigarrillos franceses “Gitane” uno tras otro y gastaba bromas sin parar. Era el mismo Lennon que conocíamos.

Enterados de la noticia, sus compañeros de los Beatles se negaban a hacer declaraciones. Paul se encerraba en su granja. Ringo tomaba un avión para Nueva York para estar presente en los funerales. Sus amigos de los Beatles eran todavía sus amigos.

En seis años nadie había conseguido una entrevista con John. Vivía escondido, protegiendo su intimidad, sin molestar. No quería ser un hombre público. Hasta el Rolling Stone, Mick Jagger, se quejaba de John: “Vivo en sus mismos apartamentos, aquí, en Nueva York, y todavía no he logrado verle. Parece una monja.”

LO QUE ESCRIBIO JULIAN RUIZ HACE 40 AÑOS CON LA MUERTE DE LENNON EN EL DIARIO MARCADesde que se casó en Gibraltar, en 1969, con la japonesa Yoko Ono, la vida de John había girado sobre su mujer. Incluso hasta grados superlativos. Vivió un año en el Japón, aprendió japonés y solo estaba entusiasmado en comprobar cómo crecía su hijo Sean.  Aunque también cuidaba de sus negocios. En el momento de su muerte, la fortuna de John está calculada en unos 150 millones de dólares. Es decir, en casi once mil millones de pesetas. Se había enriquecido con la compra de apartamentos en Nueva York, granjas en Nueva Jersey y mansiones en Florida. Frustrada su revolución de comienzos de los años setenta, había usado la revolución capitalista. Sólo vivía de los derechos de autor y de la venta de discos de los Beatles, y con su nombre.

John era inteligente, vivo, con amplio sentido del humor, miope, genial, un inglés que casi nunca vio a su padre, que tenía habilidad pasmosa por las artes y que, por encima de todo, se comunicaba con la humanidad con un arte excepcional. Aun muerto, John Lennon estará con nosotros para siempre.

 

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