LLUEVE EN HOLLYWOOD He visto llover en Los Angeles en muchas ocasiones. Nunca como ayer. Albert Hammond dijo en su cancion que “nunca llueve en el sur de California”, pero el tema es una broma, si se compara con los litros que han caido sobre Hollywood. Los Angelinos estan asutados. En los informativos incluso logran publicar una foto del año 1949, cuando cayo una nevada en Pasadena, al norte de la ciudad. Increible.

Bruce Cohen, el productor y tirano de la ceremonia, ha utilizado la propia ABC para sentarse en una silla de lona, en pleno paseo de la alfombra roja, para demosttrar que no caia ni una gota en la carpa preparada de plastico para sortear la peor tragedia de los Oscar, que pudiera  llover a cantaros en la entrada de la estrellas. Es perder toda la esencia. Por eso, a Cohen se le recuerda como estigma la chorrada de su socio Fink que asegura que lo major es que  los se celebren  en el mes de enero. Aun más jóvenes en el año.

Estaba muy cerca cuando Cohen ha querido demostrar, a través de la ABC, que todo estaba previsto y que ni a una sola estrella le caería una gota de agua. Irónicamente, muy cerca, a sus espaldas, ya se habia filtrado la maldita lluvia.

Cohen no puede estar mas histerico. Los ensayos son hasta fustrantes. Anne Hatteway tiene una cara de cansada espeluznante. Se cambia siete veces de vestido en la ceremonia. Es estresante y fustrante, porque como dijimos sigue con mentalidad  de ejercitarse  diariamente para su próximo papel, el de Catwoman.

Por si fuera poco, James Franco concretó ayer la adjudicación de papel protagonista, en la última pocholada de Disney, una pre-secuela de El Mago de la Oz. Tragar con Disney para esta gala, le ha hecho lograr el papel, saltandose a Robert Downey Jr., que era el actor casi contratado previamente. Geffen ha vuelto a ganar la partida. El guión arranca con una “tropupe de circo”, que es dominada por un joven “mago de Oz”.

He logrado enterarme que la ceremonia durará tres horas y quince minutos, con precisión de reloj suizo. Es decir, 195 minutos. Ya esta bien. Para sus cálculos, la ceremonia empezara a las dos y media de la mañana del lunes, hora española y acabará  a las seis menos cuarto de la mañana. Pueden dormir casi tres horas y llegar tarde al trabajo.

No se lo pierdan, porque el histerismo de Cohen puede llevarnos a cualquier barbaridad. Es incredible, pero ha estado peleandose para acortar el homenaje  a los desaparecidos, porque le parece un chapuza sentimental. No quiere imágenes rancias. Quiere interactividad, mucho telón de fondo para imagenes virtuales. Creo que quiero ser el más revolucionario y puede caer en lo grotesco.

El sentido del espectáculo latino no se puede perder nunca. Inarritu y Bardem han dado el show en el hotel Mondrian, el eterno hotel de las chicas que buscan un papelito en Hollywood. El titular del mundo latino es el de “Talento y huevos” que nos ha ofrecido el terrible cineaste mejicano, que a mi nunca me ha gustado un pelo. Bardem es menos pasote. Su sentido de amigo, del colega de barrio, lo ha demostrado, al descubrirnos que ha invitado y se ha traido a once colegas de siempre, de toda la vida, para que se lo pasen bien en Hollywood.

Cuando se le pregunta por su paternidad, sigue siendo un forofo de la intimidad, pero con un toque melodramatico absurdo. Se  refiere como momento único su paternidad. Pero, vamos, casi ha dicho que Penelope estará a su lado. Esa es la foto de España y un poco de Hollywood, ya que Cohen da una importancia esencial al papel de madre.

Cinco mil setecientos cincuenta y cinco miembros de la Academia ha votado este año. El número crece y crece escandalosamente, porque se mueren menos académicos que los nuevos que se apuntan a la lista  de los que ganaron  alguna vez en su vida un Oscar. Todos ellos puede votar a la mejor película del año. Es el único premio que votan todos, porque el resto de premios está dividido en gremios.

Y ese es el problema. Se dice que se ha filtrado mucha información, porque entre otras cosas, hay que hacer los sobres con los ganadores y nadie se puede creer como asegura la empresa Princewaterhouse Coopers que solo dos de sus ejecutivos conocen el nombre de los ganadores. Apuesto a que el energético y ambicioso Bruce Cohen ya sabe  donde enfocar las camaras. No puede perder el domingo su gran ambición. Lograr que sea la ceremonia mas fresca, joven y gay de toda la historia de los Oscars.

Pero este el gran negocio de Hollywood, llueve o truene en esta vigilia freudiana. La corporacion de alquiler de limusinas, las tiendas de ropa y hasta el florista de la cena del Coronel están con las manos llenas de dólares. Se han acabado los dos últimos años de recesión, aunque Gadahfi quiere ser un aguafiestas. El show debe continuar,  como si esto fuera Hollywood… Mañana más.