La pobre está agotada

Lana del Rey debía haber actuado anoche en Tokyo. Por segunda vez, la favorita de internet, dijo que estaba angustiada, asfixiada por la presión, agotada y que no podía actuar.

Pero sólo lo dijo con un día por delante y, desde luego, no viajó a Japón, que está muy lejos.

Lana del Rey prefirió coquetear en la “croissette” de Cannes, con el productor Harvey Weinstein para ver si la contrata en una nueva película,  que el productor de El Artista está preparando.

Lana del Rey no canta un pimiento. Y, desde luego, en directo pasa momentos que son simplemente torturas para su pretendida profesionalidad.

Y si lo intenta hace sufrir a su garganta una barbaridad. Cuando actuó (entre comillas) para el programa ya hundido de Buenafuente, me dijeron que no quería cantar en directo, porque, simplemente, no podía.

De hecho, como hacía Ricky Martin, mucho de lo que parece que canta en directo está absolutamente pregrabado. Esta es la sociedad actual con sus “grandes estrellas” y sus grandes perversiones. Sólo basta una cara bonita. Que fácil.

Los japoneses le han puesto una querella, porque es la segunda vez que incumple el contrato. Claro que siempre habrá algún médico que le firme un certificado médico para liberarla de la tortura nipona. Pobrecita. Está cansada.