El 9 de noviembre de 1967 aparecía el primer número de una revista quincenal única , con John Lennon, en la portada. Pero Rolling Stone nació como un parto complicado.

Tan sólo cuarenta y ocho horas para que el primer número de la revista tuviera que ir a máquinas , Jan S. Wenner, el padre de la criatura, todavía no había elegido la portada . Tenía en la mesa de su despacho centenares de fotos en blanco y negro y no se había decidido por ninguna.

Como en una iluminación encontró una foto de John Lennon de hacía más de un año , con el casco inglés de guerra . Se trataba de una foto tomada al beatle en el desierto de Almería, durante el rodaje de la película de Richard Lester-“Que noche y la de aquel día y “Help”- que se llamaba “Como gané la guerra”.

Pues , esa fue la imagen del primer hijo dela revista quincenal llamada Rolling Stone.Es muy posible que Wenner ni se hubiera dado cuenta que había estado iluminado para elegir la perfecta foto para una revista que quería mezclar la música, la política y todas las artes de manera distintiva. John Lennon estaba en la guerra, posaba en una película y era un “beatle”. Como si el hijo hubiera nacido con tres personalidades.
Muchos meses antes, Jann Wenner, con 21 años, llegaba de la universidad de Berkley , para vivir el pleno oxígeno de la nueva contracultura norteamericana. Se instalaba en un apartamento Haight-Ashbury , el epicentro de los hippies, de la revolución musical, del logo “paz y amor”.

Era San Francisco el epicentro del mundo de la revolución de los años sesenta.Jann era inquieto, amante de Grateful Dead- el grupo de San Francisco por excelencia- y también de Bob Dylan, los Beatles y los Rolling Stones , Wenner sentía que no existía periodismo musical , salvo esas estúpidas revistas para fans. Trataba de darle una solemnidad a esa revolución musical que había calado tan hondo.

Durante un concierto , Wenner conoció a Ralph J. Gleason, un crítico de jazz del “San Francisco Chronicle “ , que era el intelectual justo que Wenner necesitaba para su revista. Gleason le trató de explicar que Jerry García no era el mejor guitarrista del mundo, que era West Montgomery . Esta amistad perduró por años y fueron los dos pilares de un nuevo imperio de la imprenta.

EL DINERO DE LA REVISTA .-

Por supuesto, ninguno de los dos tenía dinero par publicar una revista quincenal, en formato de periódico y en blanco negro . Así que tuvieron que sablear a familiares amigos y enemigos. Entre todos lograron siete mil quinientos dólares . Lo suficiente para crear un nuevo mito salido de la contracultura. Wenner le había sacado dinero incluso a los padres de la que iba a ser su mujer , Jane. Una espina en el corazón del creador, porque Wenner era homosexual y no salió del armario hasta mediados los años noventa.


Con el dinero, el siguiente paso era encontrar un buen nombre. Primero se iba a llamar “ La Máquina de Escribir Eléctrica ” , luego “New Times” . Finalmente , el critico de jazz acertó . Se iba a llamar “Rolling Stone” . Gleason había escrito un artículo sobre la importancia del tema “Like a Rolling Stone” y presintió que el nombre podría ser potente intelectualmente, ya que existía también el famoso tema de Muddy Waters, “Rolling Stone” , que le sirvió a Brian Jones para poner el nombre a su grupo, los Rolling Stones.

Winner quiso significar que no se trataba de un “fanzine” , ya que uno de los artículos que iban en primera página , investigaba adonde fue a parar el enorme dinero que había proporcionado el Festival de Monterrey, celebrado en el verano. Incluso la historia de como David Crosby había sido expulsado de los Byrds. Además, Gleason hizo una elipsis crítica de por qué las televisiones americanas no sacaban nunca a grandes cantantes negros como Otis Redding, Wilson Pickett o Jackie Wilson. Interesante fue comprobar como comparaban el primer gran álbum de Jimi Hendrix con el primero de los Cream, el supergrupo de Eric Clapton.

Indiscutiblemente, la revista tuvo un impacto quincenal impresionante. Uno de los grandes aciertos de la nueva biblia , fue el descubrir otro tipo de entrevistas. Unas conversaciones con los grandes estrellas extensas , profundas y mágicas. Los entrevistados no se ponían unos pocos minutos delante de los reporteros de la revista , como en la radio o en la televisión  . Todo lo contrario. El propio Wenner tardó más de un año en lograr que Bob Dylan hablara durante horas delante suyo. O como tuvo que viajar hasta Miami y tener una conversación con Bono de nueve horas. Era otro tipo de periodismo, diferente, único, que elevaba a otra dimensión a las estrellas del rock.

EL PUNTO DE VISTA .-

En la reciente biografía sobre Wenner , titulada Sticky Fingers”, como El título del álbum de los Rolling Stones , el fundador confiesa que su propia homosexualidad fue decisiva para dar una aproximación más detallada sobre la sexualidad de los artistas. Podía entender el periodismo de otra manera. Como antes lo habían hecho homesexuales imprescindibles como Brian Epstein en los Beatles , o Kit Lambert, el productor y manager de los Who.

Las portadas del Rolling Stones eran tan importantes que hasta un grupo como Dr. Hook and the Medicine Show lograron un número uno con el tema “The Cover of the Rolling Stone” . Ahí están las montañas portadas sensacionales, como el desnudo de Jim Morrison o la de John Lennon en posición fetal, el mismo día de su asesinato.
Han pasado 50 años de éxitos, dinero, frustraciones y un final decadente por la “muerte del papel”.BandLab Technologies, con sede en Singapur posee una participación del 69% en la publicación. Así que llama o empuja a la venta, porque la gran Rolling Stone pierde dinero.