Se anuncia que  – con una ayudita de los amigos de la Super Bowl 50, o sea Beyoncé y – va a conseguir aupar su mediocre “A Head Full Of Dreams” a lo más alto de la Official Albums Chart británica el próximo viernes.

Hasta un necio se daría cuenta de que sin Bruno Mars, primero, y, sobre todo, sin Beyoncé, cuyo primer plano fue definitivo y eclipsó todo lo visto antes o después, la actuación de Coldplay hubiera hecho aguas por todas partes.

Más en un show de este tipo, a la americana, a lo bestia, sin concesiones, cayendo en ocasiones de un modo flagrante en lo hortera con tal de que la cosa no decaiga.

Y el rostro pálido Martin lo sabe perfectamente, él podía poner parte de la música, pero necesitaba a Mars y a Beyoncé para un importante extra musical y, sobre todo, para hacerle show. En ese sentido los afroamericanos son insuperables, lo tienen en la sangre, lo sabe cualquiera que entienda un poco de esto.

Y como consecuencia de ello el flojo “A Head Full Of Dreams” ha experimentado una subida de más de 8.000 copias desde ayer, lo necesario para que se disponga a arrebatar el Nº1 a “Best Of Bowie” de David Bowie, cuyo último LP, “Blackstar”, está ahora en segunda posición.

Prácticamente era la única forma posible (un evento de estas características, con tanta audiencia) de que el peor LP de Coldplay, el único de sus LPs publicados que no había sido número uno en UK, lo consiguiera.

Felicidades a Coldplay y, sobre todo, felicidades a Beyoncé y Bruno Mars, cuya inestimable ayuda ha sido capital para conseguir la proeza de que un disco tan flojo llegue al Nº 1.