Tal día como hoy ,hace justo 10 años,  se ponía la venta la  asombrosa colección de  Paul Mawhinney de 3 millones de discos de vinilo, acumulada durante más de 40 años mientras era dueño de una tienda de discos en Pittsburgh, se vende en eBay por $ 3,002,150. La oferta es una farsa, sin embargo, y Mawhinney conservó su colección hasta 2013, cuando la vende al coleccionista brasileño Zero Freitas.

Paul Mawhinne inició su colección hace 50 años con un disco de vinilo de Frankie Lane. Mawhinney explicó que “representaba el trabajo de una vida y mi deseo de que la música se preserve para futuras generaciones” pero que había  decidido venderla “por motivos de salud”.

O los discos o tú” Cuando su colección superó los 160.000 ejemplares, su mujer le dio un ultimátum. Mawhinney se quedó en casa y sus preciados y compactos han estado desde entonces a buen recaudo en un almacén. Los detalles de la subasta especificban an que la colección está meticulosamente catalogada y cubre todos los géneros musicales del siglo XX.

El propietario actual de la inicial colección de Mawhinney, Zero Freitas cuenta que desde pequeño colecciona cosas diferentes, como recortes de diarios o libros, y que a los 12 años empezó a recopilar discos de vinilo. A los 18 iba a tiendas y compraba decenas de álbumes juntos.

Pero fue en el cambio del siglo -cuando su colección sumaba unas 100.000 unidades- que descubrió el sitio de compras por internet eBay y accedió a un mercado que nunca imaginó a su alcance.Freitas asegura que tiene espacio para diez millones de discos.
También notó que, en pleno furor de los discos compactos, había personas en el primer mundo que buscaban deshacerse de lotes de viejos discos que habían guardado durante años.

El dinero no era un gran problema para Freitas, socio y director comercial de una empresa familiar de autobuses de transporte de Sao Paulo. Dice que su pasión por los discos la financia con transacciones inmobiliarias que suele realizar.

Así llegó a un acuerdo hace cinco años con un excomerciante musical de la ciudad estadounidense de Pittsburgh llamado Paul Mawhinney, quien decía tener la mayor colección de vinilos del mundo y quería venderla. Freitas la adquirió.
Sólo medio millón de los discos de Freitas son brasileños.
Hoy tiene incluso ejemplares de música japonesa o discursos de Hitler que, aclara, nunca le interesaron y calcula que dos tercios de sus vinilos carecen de valor comercial alguno, pero el resto sí tendría un precio si pretendiera venderlo.

Freitas asegura que nunca ha vendido un disco