En la madrugada del 8 de enero de 1935, el médico llegó a un barracón de madera en East Tupelo, Mississippi (EEUU), se encontró con una mujer en pleno parto. Junto a ella estaba su jovencísimo marido. La comadrona, que había llegado antes, se mostraba muy preocupada. Algo iba mal.
A las 4.00 horas, nació un niño. Mientras la madre intentaba recobrar la respiración, entró en la habitación su suegro, tambaleándose y borracho, para darle la bienvenida a su nuevo nieto. Bajo la mortecina luz de un quinqué, le hizo gorgoritos y le acarició la barriguita, ignorante de que algo iba mal.
El padre adolescente del bebé se lo llevó a un lado: «¡Papá! ¡Maldita sea!», exclamó. «¡El bebé está muerto!».
Con tristeza, el médico comenzó a recoger el instrumental, pero la odisea de la joven mujer no había terminado. Ella presentía la llegada de otro bebé. INCREÍBLE.

Treinta y cinco minutos más tarde, nació un segundo niño, vivo y en buen estado. Le llamaron Elvis Aaron, y a su gemelo que nació muerto, le pusieron el nombre de Jesse Garon, nombres escogidos , porque casi rimaban. Al día siguiente, enterraron a Jesse en una tumba sin nombre.

De este modo, comenzó su vida en un mundo ensombrecido por la tristeza, el pesar y el miedo, una vida inmersa en la ignorancia, la pobreza y, en ocasiones, el hambre.
Los padres de Elvis Presley procedían de familias de parcelistas blancos y pobres de Mississippi. La pareja se había fugado 18 meses antes para casarse. Vernon Presley y Gladys Smith tenían respectivamente 17 y 22 años; tuvieron que pedir prestados los tres dólares para la licencia matrimonial.


Gladys Smith era una chica trabajadora, ambiciosa, atractiva y con una afición musical anterior a su matrimonio. Una pequeña parte de sangre Cherokee era la responsable de sus elevados pómulos, que Elvis hizo famosos.
Por otra parte, Vernon era conocido por su escasa ambición y durante su breve vida laboral pasó de un trabajo sin futuro a otro. Muchos años después, Elvis llegó a afirmar:

«Durante 30 años, mi padre sufría dolor de espalda. Era incapaz de trabajar aunque le apuntaran con una pistola a la sien».

Para la eterna vergüenza de Elvis, su padre manipuló un cheque con el que su jefe y terrateniente, Orville Bean, le había pagado por un cerdo. La cantidad defraudada era pequeña, pero cuando se descubrió el engaño, la sentencia fue severa. Tres años y medio en la penitenciaría de Parchman Farm en Mississippi, un lugar infame por sus trabajos forzados.

De inmediato, Gladys y Elvis fueron desahuciados de su diminuta casa de madera y se marcharon a vivir con unos familiares. Durante seis meses, Gladys Presley, siempre acompañada de Elvis, hizo autostop para visitar a su marido  Vernon en la cárcel.

El marido fue excarcelado por orden del gobernador de Mississippi gracias a una petición de indulto cursada por quien le denunció, pero la familia nunca superó aquella humillación.


También es posible que aquí surgiera la estrecha relación entre madre e hijo. Gladys había perdido un bebé, después perdió temporalmente a su marido en Parchman Farm y, durante esa época, Elvis era todo lo que tenía en aquel mundo cruel.

Debido a que los Presley estaban entre las familias blancas paupérrimas, a menudo vivían en casas designadas para blancos, dentro o muy cerca de las zonas delimitadas para negros.

Una de estas viviendas de alquiler en Tupelo se encontraba justo enfrente del Shake Rag, un gueto negro de chabolas donde la música que salía de los garitos y de los bares se podía oír toda la noche. Ahí, Elvis se empapó de la música negra. 

Pero existía otro detalle que le dejó huella desde sus primeros años. La única verdad absoluta entre la gente pobre era la religión.La familia Presley era religiosa y desde su infancia, Elvis contempló y cantó, mientras los predicadores conducían a su congregación hasta el paroxismo, a menudo entre salvajes contorsiones. Por lo tanto, también aprendió la música gospel.


Estas son dos de las principales influencias que moldearon su música y más tarde a la música popular en general: los ritmos negros y los gospel, siempre presentes desde su infancia.

Elvis pasó por la escuela sin pena ni gloria. Según los informes escolares era «agradable» y «normal». La palabra «solitario» también se menciona.

A los 11 años, Elvis quería una bicicleta para su cumpleaños, pero temerosa por su seguridad, Gladys le convenció para que se decidiera por una guitarra de 12 dólares. Su padre se burló de ello: «Nunca vi a un guitarrista que valiera algo».