Un escalofrío recorría la espina dorsal de la industria discográfica . El cuarto álbum de , titulado “Viva la vida”  podría salvar el honor de un negocio en vías de extinción.

Sobre todo , supone un balón de oxígeno para Guy Hands , un “espontáneo” que saltó al circo de la música al comprar EMI – el sello de los Beatles,Pink Floyd, Queen- , como supuesto “pelotazo” de su compañía de capital riego Terra Firma. Pero a los pocos meses , este pequeño rey del karaoke- se dice que tiene más de una de la mayores colecciones del mundo- se dio cuenta que se había equivocado.

, líder del grupo , veía casi todos los días un “graffiti” con la imagen de Frida Kahlo y el nombre de “Viva la vida” , mientras iba camino del estudio de grabación en Los Angeles, en las primera semanas del año.

Como buscaba desesperadamente una buena frase para el titulo del álbum ,pensó que “Viva la vida” era excelente. Le importaba poco que sonora a a la “vida loca” de Ricky Martin. Además, Martin estaba totalmente enganchado en la cultura de la Kahlo.

Su esposa ,la actriz Gyneth Paltrow es intíma amiga de Madonna, poseedora de al menos media docena de cuadros de la pintora mejicana. Además, Gyneth , criada en la provincia de Toledo, habla perfectamente

Kahlo ,como amante temporal  de Leon Trotsky en sus años mejicano, llevaba a la revolución dentro. Y, de paso, Martin se acordó de un buen grupo japonés Dragon Ash , con su álbum “Vive la revolution”.

Y de ahí dedujo pasar al famoso cuadro de Eugene Delacroix de 1830 ,”La liberté guident le people” –hoy en el Louvre- con la famosa Marianne con las tetas al aire y que su postura le valió al escultor Frederic Bartholdi para diseñar su famosa “Estatua de la Libertad”.

Un poco de Kahlo ,un poco de Delacroix eran dos guiños magníficos para intensificar el compromiso del cuarto álbum de Coldplay. Pero ¿el contenido del álbum está a la altura intelectual de la portada?. Sólo el maldito tiempo da o quita razones , pero habría que apostar . “Viva la vida” es posiblemente una obra maestra. Con certificado de que pueda ser un “clásico” en pocos años.

Inteligentemente, el título del cuadro de la Kahlo ha servido a Martin para diseñar el tema más atrevido, perspicaz, romántico y libre que hemos oído en mucho tiempo. “Viva la vida” posee unos colores sonoros únicos ,quizá apoyados por la paleta de –productor entre otros de U2- y dibujados en nuevos estilos jamás abordados antes por Martin. Como si Coldplay fueran los hermanos modernos y vanguardistas de U2. El estribillo es perfecto, demoledor, impecable.

Todo el álbum lleva la clave adherida de guitarras más violenta ,más signifitivas y “backin-tracks” más arriesgados que los esbozos sentimentales de los anteriores álbumes. Como si Coldplay hubieran planeado un sonido que fuera compatible con las actuaciones en grandes estadios. El paso o la asignatura pendiente del grupo. El intento de ser U2 o los Rolling Stones en los grandes estadios.

Ese estilo es muy perceptible en el primer single, el primer tema estrella “Violet Hill” . Todo el estigma del tema rezuma potencia, rabia ,casi como una conversación “Si me amas, ¿por qué no me dejas conocerme?”.

Todo el final del álbum es casi una suite que acaba en un recurso sobre el propio título del cuadro de la Kahlo:”Viva la vida and death and all his friends”. Es un repaso sonoro sobre nuevas inquietudes musicales , sobre nuevas tendencias donde puede viajar la música. Y,desde luego, no con el karaoke. “La Liberté guidant le people”.