Realmente, ¿como son las relaciones de Paul con Ringo?. Pues, justo tan sordidas y frías como la sangre de dos viejos lagartos inmunes a los años y los traidores sentimientos nostalgiacos.
A veces, Ringo pide a Paul que grabe en algunos de sus discos, pero para aprovercharse. Amor, amor, no hay mucho entre ellos. Divididos quizá por Yoko Ono, que los enfrente, en ocasiones.

La última desavenencia tuvo como protagonista la capitalidad europea de la ciudad natal de ambos, Liverpool. Paul se negó a actuar junto con Ringo, por la sencilla razón de que le había sentado como un tiro que Ringo acabara de firmar un nuevo contrato con la casa de discos de toda la vida de ambos, la EMI y él tenía que abandonarla por culpa de una oferta insolente y ridícula para renovar su contrato que databa precisamente desde el año 1962, el año que firmó con los Beatles. Paul decía adiós con rabia a 45 años de EMI.
Así que Ringo actuó en enero del 2008, como vértice para promocionar su nuevo album “Liverpool 8” y Paul dilató su actuación hasta el mes de junio. Ni siquiera participaron juntos en un solo acto social, a pesar de de ser los dos únicos “beatles” vivos y se trataba de promocionar la ciudad de sus infancias.
Durante la promoción de ese album, Ringo me dijo que estaba harto de tanto “beatle”, de tanta nostalgia y que, definitivamente, no quería ser todavía su vida convertirse en  el eterno “pato feo” de los Beatles. Un par de meses después me enteré que se negaba a firmar para siempre cualquier autógrafo, el autógrafo de un “beatle”.


El divorcio, el escandaloso juicio de los millones de libras de Paul con la la perfida Heather Mills volvió a unir a la “familia” de los Beatles. Ringo escribió un nota pública de apoyo a su viejo compañero. Incluso Yoko Ono abrazaba a Paul y le ofrecía además cualquier apoyo moral.en el fondo, se alegraban que les sacaran tantos millons al roñoso Paul. 

Era similar o recordaba a aquella otra fiesta familiar que Eric Clapton organizó para darle el último adiós a su viejo amigo George Harrison en noviembre del 2002, en el Royal Albert Hall. Hasta ayer era la última vez que Paul y Ringo tocaron juntos.
Ringo y Paul  interpretaron canciones de Harrison, con Dhani, el hijo de George.

Semanas después, en plena promoción del album y película del acontecimiento,  un perplejo Eric Clapton me confesaba que se había quedado aturdido cuando durante los ensayos, Paul no se acordaba de algunos de los acordes de “Something” e incluso lo más sorprendente, desconocía la estructura de “While my guitar gently weeps”.
Ringo está aburrido de que Paul se haya apropiado popular, viceral y anímicamente de toda la cultura de los Beatles. Le aburre de que Paul se apropie del líderato de la misma manera que lo trató de imponer en 1968 y que acabó con la separación del grupo.
La última vez que ví a Yoko Ono, que fue en Londres,  me contó una “maldad” sobre Paul y Ringo.

Todas las decisiones en Apple pasan por la aprobación de cada una de las cuatro partes. Pues, bien, ese año Paul, como “acto final” de su contrato con EMI, quería lanzar un album de “love songs”, con las que había compuesto en los Beatles, como “Yesterday” y las mejores de su etapa en solitario. “Paul se creyó que yo fui la que dinamitó su proyecto y que fuera vetado. Nunca supo que fue Ringo el que se lo echó abajo”, me contaba  Yoko con sonrisa de bruja.
Paul y Ringo están condenados a ser “familia” en las mancomunadas decisiones de Apple. Y a ninguno les sentó bien que Dhani  Harrison, a cuenta de la promoción que dispensa estos días a su debut musical, con el nombre de “thenewno2” ,  se fuera de la lengua y que proclamara a los cuatro vientos que los Beatles lanzarán sus propias canciones para comprarlas en la red, a través de un gran portal regido por Apple y patrocinado por Microsoft, como respuesta vengativa y energica al final de las negociaciones con la otra Apple, con la que ha estaban dispuestos a vender las canciones de los Beatles, a través del su iTunes.


Todavía las canciones de los Beatles son como el santo grial del negocio musical en Internet. Pero como decía Dhani con toda la razón del mundo, la precavida, conservadora y dilatada decisión de Paul y Ringo está costando millones y millones a la familia de los Beatles. Dinero que se pierde, mientras se bajan ilegalmente.
Aún así, desde que murió Neil Aspinall, Apple  se ha convertido en una empresa sin corazón ni sangre ni siquiera hígado. Sólo es un gran riñon de beneficios. Una empresa, una máquina de hacer dinero .

Pero para mí aún fue mayor mi sorpresa al conocer la causa de Paul y Ringo de  apoyar los “colegios” de David Lynch ,  en los que niños aprenden la meditación trascendental. Una bella anacronía cuando Ringo y Paul fueron los primeros en salir escopetados –incluidas las latas de “beans” de Starr- de aquel refugio de Rishikesh de “meditación trascendetal” con el sorprendente  gurú “sádico sexual”,  como lo inmortalizó John Lennon en el album blanco de los Beatles.Ahora , se han cumplido los 50 años de los Beatles, en la India, poco después fundaron APPLE.