LA DECADENCIA DE LOS GLOBOS DE ORO

La verdad es que ignoro la razón por la que me quedé hasta las cinco de la mañana pegado al televisor, cuando la ceremonia de los Globos de Oro era aburrida, anodina, sin chispa, sin glamur, como si a Hollywood también se le hubiera llevado para adelante la recesión.
Aún así me alegro mucho de las cuatro estatuillas para "Slumdog Millonaire", la película de Danny Boyle, sobre la verdad de Mumbai.
Tengo una especial relación con Boyle. Mi tema "Nirvana" de El Bosco lo utilizó maravillosamente al final de "Millions". Tanto que cuando me lo puso por primera vez me eché a llorar.
Boyle siempre da con la tecla de los sentimientos, a través de la música.
Por eso, tampoco me ha extrañado el éxito de A.R. Rhaman que ganó el premio a la mejor banda sonora con la película de Boyle. Ya me había sorprendido cuando hizo "Elizabeth".
En cuanto a lo de Rourke y Springsteen, la cosa huele. Hollywood siempre le da los premios a los taraos, a los ciegos, a los raros.
Alí estaba Springsteen, que quiere estar en los bautizos, en las bodas, en los funerales. Es un "pesao". Tanto como su tema "The Wrestler", con el que ha ganado el Globo de Oro. El tema está tan oido que me da verguenza.Apareció al principio de la ceremonia, dandole el feliz cumpleaños a Clarence Clemons y hablando de Clint Eastwood. patético.
Pero con decir que "Vicky Cristina Barcelona" gano un premio a la mejor película de comedia o musical, ya está todo dicho.
Abajo, la canción "plasta" de Springsteen.