Un raro honor para un rapero, hasta el momento único y que jamás ha recibido un artista rock tan sólo músicos de clásica y alguno de jazz. Ayer recogió su Premio de Música 2018 en Nueva York, concedido por su último álbum “DAMN.”.

La ceremonia de entrega del premio fue organizada tuvo lugar en la Universidad de Columbia. Según lo que ha  informado Pitchfork, el rapero de Compton recibió una ovación con los presentes puestos en pie cuando recogió su premio.

El discurso de aceptación de Lamar fue breve:

“Es un honor. He estado escribiendo toda mi vida, así que obtener este tipo de reconocimiento es hermoso”. 

La entrada de Kendrick fue lo que causó más atracción y revuelo durante el evento.

Los Pulitzer premian los logros en el periodismo impreso y online, la literatura y la composición musical en los Estados Unidos. Estrenados en 1943, los premios Pulitzer honran anualmente, en el caso de la musica “una composición musical distinguida de dimensión significativa hecha por un estadounidense”.

Este año ha ido a parar a Lamar por su álbum editado en abril del año pasado ‘DAMN.'.

Los jueces del premio describieron “DAMN.” como una “colección de canciones virtuosas unificadas por su autenticidad vernácula y dinamismo rítmico que ofrece viñetas que capturan la complejidad de la vida afroamericana moderna”.

Pero lo más notable es que se trata de la primera vez que un artista que no es de jazz o música clásica gana el premio Pulitzer de la Música.

Curiosamente el premio ha pasado del jazz al hip hop sin hacer caso ni por lo más remoto al rock, que fue la música más importante de la juventud durante décadas.

El premio tan solo fue a parar a manos de Ornette Coleman (por “Sound Grammar” en 2007) y Wynton Marsalis por “Blood On The Fields” justo una década antes, en 1997. El resto fue todo para la clásica.