LONDON, ENGLAND - OCTOBER 18:  (Editors note: Image was processed using Instagram) Keith Richards attends the Premiere of 'Crossfire Hurricane' during the 56th BFI London Film Festival at Odeon Leicester Square on October 18, 2012 in London, England.  (Photo by Gareth Cattermole/Getty Images for BFI)

No sabemos lo que “se ha metido” , pero se debe seguir metiendo. Sobre todo, alcohol, porque decir que dejó las drogas para salvar a los Rolling Stones es justo lo que NO sucedió. FUE El grupo QUIEN  SALVÓ la vida del a veces impresentable Keith Richards.

En una reciente entrevista, ha hecho cientos, ha vuelto a tocar el tema:

“La única adicción que no he conseguido superar es la de la música”.

De ahí el título del recién estrenado documental , dirigido por Morgan Neville para Netflix. Under the influence, que se podría traducir como “colocado”, no se refiere a las muchas sustancias que le han acompañado en su vida sino a la música.

El metraje incluye sesiones del nuevo disco, viejo material de los Stones y viajes a los lugares, de Nashville a Chicago, que han forjado su bagaje musical. Es un homenaje a sus maestros. A la música, su gran adicción.

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Y Richards recuerda:

“Si miro hacia atrás, la música ha sido mi principal droga. La diferencia es que la música, además de metérmela, la saco de mi cuerpo. Mientras que con  las otras drogas lo único que hago es ponérmelas. He experimentado mucho. Me he convertido a mí mismo en un laboratorio. Soy de los que piensan que mi cuerpo es mío y puedo hacer con él lo que quiera. A ver qué hace esto por la nariz, a ver esto por la vena…”, detalla.

Y sigue:

“Pero en un momento determinado, hacia finales de los ‘70, decidí que el experimento había ido demasiado lejos. Fue un periodo muy interesante, pero tampoco creo que las drogas sean nada del otro mundo. Algunas personas están enganchadas al café, lo cual no me seduce mucho. Las drogas llenan titulares: ¡Keith Richards, ciego perdido!’ Pero para mí fueron un experimento menor. Pero comprendí que si no cortaba ese experimento por lo sano, no habría más Stones. Y para mí eso sería imperdonable. Así que paré”.

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Y se queda tan ancho. Mick Jagger y, sobre todo, Charlie Watts le sacaron del infierno. No al revés.