Hace casi 40 años, en 1973, fue detenido por la policía en su casa de Chelsea. Ahora The National Archives han desvelado muchos detalles de aquel suceso.

La redada policial tuvo lugar en junio. A Richards le imputaron nada menos que 25 cargos. Sin embargo le pusieron una multa de solo 250 libras. Keith está seguro de que la policía le tendió una trampa.

De la casa en la que se alojaba Richards – el propietario era Marshall Chess, hijo del propietario de Chess Records- salió marihuana, heroína, mandrax y todo tipo de parafernalia relativa a las drogas. También un revolver calibre 38 Smith & Wenson y una escopeta con 110 catuchos de munición.

Pues bien, resulta que Keith Richards intentó cargarle el muerto a Marshall Chess. Al parecer le explicó a el inspector Charles O´Hanlon en la propia casa que todo el asunto de drogas era cosa de Chess, desmarcándose totalmente de ellas. “No tiene nada que ver con nosotros. El nos ha alquilado este sitio. Estamos aquí solo desde la noche pasada”, declaraciones entre lo cómico y lo patético, embustes como catedrales que obviamente no se tragó el detective inspector.

El guitarrista de los también intentó deshacerse de varias cucharas quemadas que habían sido utilizadas para preparar la heroína. Parece ser que él y Anita Pallenberg mandaron a un criado que les preparase unas bebidas y de paso se librase de las cucharas. Infructuosamente porque fue pillado.

En cuanto a las armas, Richards le adjudicó la “exclusiva” a su “pipa” Leroy Leonard. Dijo que este las había comprado en San Francisco porque pensaban ir en breve a Jamaica y quería tener protección.