Siempre recordaré lo que me contó Paul Mc Carney sobre “Lady Madonna”. Me aseguró que la canción estaba escrita como si Fats Domino hubiera guiado sus dedos con los acordes precisos, la melodía justa y ese piano “boogie-woogie” que era la marca imperial del un genio de Nueva Orleans.
Antoine Domino era el nombre francés de Luisiana.  Un soberbio músico cuya voz melosa, con la típica inflexión criolla de Nueva Orleans , con la perfecta simbiosis de piano y blues de boogie básicos y sus fantásticas canciones de amor , le hicieron conquistar el mundo en la década de los años cincuenta, cuando el rhythm and blues de New Orleans fluyó y ayudó a definir la corriente principal del rock ‘n' roll estadounidense.

Con su alter ego, DAVE BARTHOLOMEW

Nacido en 1928, Fats Domino era el menor de ocho hermanos de una familia criolla francesa. Creció a solo unas pocas calles de donde vivía hasta hace poco. Más río abajo del “French Quarter”. Hoy en día es un vecindario residencial, pero en la juventud de Fats, era prácticamente un país con calles sin pavimentar, sin electricidad y pequeñas granjas.
Su canción casi biográfica, “The Fat Man”, fue grabada para Imperial Records en 1949. Como muchas de las canciones de Domino, fue co-escrita por el hombre con quien Fats llegó a contar como productor y arreglista, mister Dave Bartholomew. Bartholomew, que ahora tiene 98 años, todavía vive y toca la trompeta en Nueva Orleans.
Dave sería el primero en decirte que Fats siempre fue extremadamente tímido.Ni siquiera su nombre es idea suya.Se lo puso “barrio francés”, Billy Diamond , un líder de una banda en “french quarter”. . Como le recordaba a Fats Waller . Antoine se quedó con el apodo y nombre artístico de Fats Domino.

Como pianista con Billy Diamond, el cantante que le puso el nombre de Fats Domino

Desde el principio, el joven Antoine logró que el público se balanceara al ritmo de la música de esa especie de Buda de Nueva Orleans, con sus dedos repletos de anillos y sus llamativos trajes de colores. Su excepcional primer tema de gran éxito llegó en el año 1955,”Ain´t that a shame” . Fue una clave para establecer el mundo del rock and roll en la cresta de la música. El tema se había grabado en un estudio de Hollywood cuando Fats estaba de gira en Los Ángeles.
Desde un primer momento, todos los éxitos que surgieron a continuación como la eterna “Blueberry Hill”, que era una canción de los años cuarenta, se aceleraban ligeramente para que el estilo parecieran más juvenil . El productor de estudio de Nueva Orleans, Cosimo Matassa, que trabajó en las sesiones de producción de éxitos de Domino , me comentó que fue un maravilloso truco ya que dificultaba la copia por parte de otros artistas que querían subirse a la ola del nuevo estilo.
Una vez visité Nueva Orleans por culpa de un concierto de Lenny Kravitz y me acerqué a los “poderes” de Fats Domino, que vivía en reclusión, como desde principios de los años 60. La casa principal era una clásica del estilo New Orleans , amarilla con ribetes negros.

Luego tenía un edificio de color crema, verde y rosa , que se suponía que era el hogar de la novia y esposa de su infancia, Rosemary. Alrededor del complejo había una valla de hierro . Un letrero de neón debajo de un alero proclamaba: “Fats Domino Publishing”, con enormes fichas de dominó como decoración.
Hace doce años le dimos por muerto, como una víctima más del huracán Katrina, porque su par de mansiones estaban precisamente en la zona de las inundaciones. Tuvo que rescatarle un helicóptero, porque nunca quiso abandonar a su querida Rosemary, que tenía graves problemas de salud.
Lo último que sabemos de una aparición pública fue hace ocho años , cuando fue invitado en la serie de televisión “Treme”. Su último disco se llama “Whiskey Heaven” y data del año 1980, donde hay una maravillosa versión del tema de John Lennon del álbum blanco de los Beatles, el genial, “Todo el mundo tiene algo que esconder , excepto yo y mi mono”.
En 1999, cuando se le otorgó la medalla presidencial de las artes, Fats despachó a su hija, Antoinette, a la Casa Blanca. El no quería ni ver al presidente Obama.

Fats Domino murió el 24 de octubre en su nueva casa en Harvey, al otro lado del “french quarter” del río Mississisipí, en Nueva Orleans, por causas naturales