Y LOS JUEGOS DE LONDRES 2012 COMENZARON...

Magnífica, extraordinaria, ceremonia de apertura en el Olympic Stadium londinense. Quizá, la mejor de todos los tiempos.

Todo un derroche espectacular de luz, color, movimiento, humor, amor, poesía… Y buena música.

Los británicos, como es lógico, han mostrado todos sus ases, lo mejor de lo mejor: William Shakespeare, los Beatles, Tim Berners-Lee, James Bond… En un espectáculo en el que el cineasta Danny Boyle ha sabido narrar con agilidad y dinamismo, surreal en ocasiones, la historia del Reino Unido desde los días rurales previos a la revolución industrial hasta nuestra época.

The Isles Of Wonder“, título del espectáculo, tiene el río Támesis como epicentro, base de lo que se va a relatar.

La ceremonia se abre con una enorme campanada. Kenneth Brannagh recita un fragmento de “La tempestad”. Sufragistas, sindicalistas, guerras mundiales, transatlánticos de acero, chimeneas, forjas de acero, se suceden vertiginosamente en un inicial, denso y poblado suma y sigue.

Aros olímpicos en el cielo y la Banda del Club de Corazones Solitarios del Sargento Pimienta. James Bond va a buscar a la reina Isabel II para llevarla en helicóptero al estadio olímpico. La union jack alzada, la reina en el palco y “God Save The Queen” – el himno UK, la canción punk sonó curiosamente antes- en los altavoces.

Y los Sex Pistols que han irrumpido en tres ocasiones. Curioso comprobar como lo proscrito suele ser flor de un día, y acaba siendo lo oficial.

El himno británico y ‘Tubular Bells’ de Mike Oldfield, traen un momento de relajo. Homenajes al servicio sanitario, a la literatura infantil. Setenta (70) Mary Poppins cayendo del cielo, para combatir los malos sueños de los niños enfermos fluorescentes. Una de las partes más conseguidas del espectáculo, con Oldfield interpretando la música folklórica de las islas. Animado y entrañable.

Un recordatorio al cine UK, y otro de los momentos álgidos de la noche: Rowan Atkinson (Mr. Bean) interpreta al sintetizador “Carros de Fuego” de Vangelis. Mantiene una sola nota, solo necesita un dedo. El hombre se aburre, se suena la nariz manteniendo la nota con un paraguas, mira el móvil y acaba entrando en una ensoñación. Se mete en la famosa película y gana la carrera (haciendo trampas). Para cuando despierta, el grupo ha acabado la canción y él sigue pulsando la nota. Tarde, pero hace la línea de teclado final. Genial. Dando la nota.

Y llega la parte de las series célebres de TV, y del pop y rock británicos.

Mientras cientos de jóvenes bailan en la pista del estadio, y se muestran imágenes de las series por pantalla, se van sucediendo canciones de O.M.D. (‘Enola Gay’), Jam (‘Going Underground’), Who (‘My Generation’), Rolling Stones (‘Satisfaction’), Millie Small (‘My Boy Lollipop’), Kinks (‘All day & All of The Night’), Beatles (‘She Loves You’), Mud (‘Tiger Feet’), Specials (‘A Message To You, Rudy’), David Bowie (‘Starman’), Queen (‘Bohemian Rhapsody’), Sex Pistols (‘Pretty Vacant’), New Order, Frankie Goes To Hollywood, Eurythmics, The Prodigy, Blur, Amy Winehouse… Y Dizzee Rascal cantando.

Divertido y emocionante, la verdad, aunque habrá quién haya echado de menos a T.Rex, Roxy Music, Police, Cure u Oasis, por citar varios importantes. ¿Y por qué incluir a Mud, Millie o Frankie? Imagino que quizá por exigencias de coreografía. O porque no les gusten a , directores musicales del evento, vayan ustedes a saber.

Un homenaje al inventor de la página web, y a internet por ende, Sir Tim Berners-Lee, con un “This Is For Everyone” humano, significativo.

David Beckham se aproxima al estadio por el Támesis portando la antorcha olímpica.

Un recuerdo a los que no podrán estar en los Juegos. Y una danza de la vida y la muerte cantada por Emeli Sandé.

Y, por fin, el desfile, la vuelta triunfal de los deportistas de las 204 naciones. Useín Bolt, Pau Gasol son abanderados. Y el estadio ruge ante la entrada de la representación local, mientras suena de fondo ‘Heroes’ de Bowie. Stella McCatney es la diseñadora de los trajes y la ropa deportiva de los atletas británicos.

Come Together’ de los Beatles por los Arctic Monkeys.

Y las autoridades deportivas y políticas competentes toman la palabra.

Muhammed Alí, la leyenda del boxeo, es uno de los portadores de la bandera olímpica.

Deportistas, jueces y entrenadores prometen fair play.

Stephen Redgrave, remero laureado, entra en el estadio con la antorcha olímpica. Les da el último relevo a 7 jóvenes atletas. La antorcha olímpica se multiplica por siete, y acaban prendiendo en 204 pequeños pebeteros que se alzan uniéndose en una sola llama.

Una obra maestra. Fantástico.

Y al final, el amor que tomas es igual al amor que das“, filosofa Sir Paul McCartney en escena para despedir la ceremonia. El ‘Hey Jude‘ final es el más multitudinario que jamás haya cantado (50.000 personas en el estadio, 1000 millones, se calcula, de televidentes).

Han sido 70 Mary Poppins, y 7 atletas en el último relevo. Quizá el número 7 tenga un significado especial para Boyle, que dedica la ceremonia a los miles de voluntarios que la han hecho posible.

Dos horas y tres cuartos cargados de historia y significado, resumidos en esta somera crónica.

Y LOS JUEGOS DE LONDRES 2012 COMENZARON...