Joni Mitchell siempre ha sido una chica excesivamente seria, a veces, extremadamente prudente, oculta en un extraño complejo de intelectualidad.

Jamás soñé que podría ser tan vengativa y cruel con Bob Dylan, pero así ha sido. Esta es la historia.

El diario Los Angeles Times la entrevistaba hace un par de días, con motivo de un expectáculo insólito llamado “Paved Paradise: The Art o Joni Mitchell”. El actor John Kelly se atreve en un teatro en parecerse a Joni, incluyendo su melena rubia y cantar las canciones notables de Mitchell.

Cuando el periodista hace una referencia sobre los nombres inventados, le recuerda que ella se llama en realidad, Roberta Joan Anderson, como Dylan es Robert Zimmerman.

No sabemos que pasó por su cabeza y le soltó al periodista:

“Bob no es autentico del todo. El es un plagiarista y su nombre, como su voz, es una estafa. Todo acerca de Bob es una decepción. El y yo somos como el día y la noche”.

[ad#adsense-250×250]Y a continuación explica que sus padres quería a un chico y por eso la marcaron con el nombre deRoberta. Luego habla magníficamente de Jimi Hendrix. No tanto de Grace Slick y Janis Joplin.

La historia de Dylan, efectivamente, está llena de plagios. El último, muy escandaloso, el de muchas de las canciones de “Love and Theft” acerca de un libro japonés, llamado las “Cronica de un yakuza”. Hasta hace un año, el viejo poema Little Buddy, se confirmado que era una copia de una vieja canción vaquera del año 1948, además canadiense.

En fín, los casos son innumerables… Pero de ahí a ser toda un engaño va un abismo. No creo que Bob Dylan se lo merezca. De ahí mi sopresa con Joni Mitchell, a la que respetaba soberanamente.

Abajo, Joni Mitchell con una versión del clásico de Dylan , ‘It´s all over now, baby blue'.