Hace unas horas que tengo el album de debut de . Había oido cosas magníficas de este artista que sostiene que aún es posible seguir la senda de Scott Walker, Cat Stevens, John Martyn y Jeff Buckley.

Nada más tener el álbum en las manos, he visto que el disco se lo dedica a SIR JOHN BARRY. Me ha llamado mucho la atención. Era un magnífico detalle.

Más que un detalles es una ecuación hacia la calidad. Pues, bien, este amante de la música llamado Jonathan Jeremiah, con su opera prima, “A solitary Man”, simplemente, ha grabado el disco de debut más impresionante, más sorprendente y repleto de calidad que he oido en años.

Escucho y vuelvo escucharlo y no me lo puedo creer. Para empezar tiene una voz de barítono maravillosa. Casi muy grave. Sólida, que se meta en el alma, con un timbre maravilloso que a veces me recuerda a Gordon Lightfoot.

Luego están las maravillosa canciones, sobre todo las dos primeras, ‘If you only' y ‘Heart of stone', construidas como al estilo de Carole King y Joni Mitchell, como pretendía. Jonathan para eso se tiró semanas en los autobuses de la Greyhound, en América, buscando el sentido de estas canciones.

Amante de la grabación analógica, descubrió un estudio perfecto en los Fish Factory y allí grabó con una pequeña orquesta llamada The Heritage, con un soberbios, increíbles arreglos de Jules Buckley, un compositor y director con un talento excepcional, que ultimamente trabaja con Jamie Cullum y Massive Attack.

No me lo puedo creer este debut. Enseguida penetra en mí la alegría por la música. Creer que hay talento, mucho talento y no desperdiciado. Jonathan tiene 30 años, hijo de anglo-hindué y una madre irlandesa y católica. Excepcional.