Hace justo casi siete años, en en enero del 2o11 , Francia estaba de fiesta musical.  Aparecía a la venta el último álbum del mayor icono musical del rock francés. Es decir, Jean-Philippe Smet, alias , “le roi del rock”

Johnny, que ya tenía  67 años, había pasado un largo año a las puertas de la muerte con un grave problema en su espalda y una operación desastrosa. “Llamando a las puertas de Elvis”, como decía Dylan.

Lo ha superado y ha hecho un disco dramático, solemne, con el nombre de “Jamais Seul” (Nunca sólo), producido magníficamente por un “maldite”, el gran músico Matthieu Chedid.

El tema estrella , que da título al álbum, suena a alguna de esas maravillosas canciones de “country-blues” al estilo Ry Cooder. Es un gran tema y ya es numero uno en Francia. Otro más de un icono que ha vendido más de cien millones de discos tan sólo en Francia.

No puedo evitarlo. Siempre que se habla de Johnny Hallyday me acuerdo de mi amigo Miguel Ríos, el mejor cantante de rock español de toda la historia, unos meses menor que el francés. Pero a Miguel no se le hace la misma justicia, aquí, en nuestro país de flamenquito, desgraciadamente.

Me alegro del disco por Johnny, un eterno luchador del rock.

Siempre recordaré la primera vez que lo ví actuar me impresionó mucho. Fue  en el mítico  club J&J de Madrid, a comienzos de los setenta, cuando su guitarrista no era otro que Mick Jones, una vez que había dejado Spooky Tooth y antes de fundar Foreigner.

Hallyday siempre ha llevado los mejores músicos. Recuerdo que tocó en Madrid, su versión del Black is black, ‘Noir ces´t noir' como la cantaba Johnny, en francés.

 

Abajo, el formidable nuevo tema, ‘Jamais Seul'.