van a ver su discografía reeditada en 2012 y también un nuevo disco que ya tenían grabado “This Is PiL”. Pero, el que fuera cantante de los Sex Pistols, ha declarado que PIL (Public Image LTD) no encuentran nuevo sello discográfico por culpa de .

Johnny Rotten () les ha comentado a NME que él y su banda lo tienen crudo para encontrar discográfica porque estas no quieren saber nada de artistas que “luchan por romper barreras”. Y tiene razón.

Al parecer han estado muy cerca de firmar con una discográfica, pero saben que es muy difícil encontrar una libre de “chanchullos y dictaduras”.

A la pregunta de que le parecen Factor X y , Lydon responde: “Carecen de importancia. Y es una vergüenza que la industria musical haya sido tomada y dominada por ellos. Particularmente American Idol… Ya sabes la forma en que les encanta premiarse a sí mismos cada año, esas instituciones”, comenta Lydon.

Y el cantante irlandés no se corta y sigue:  “Son todos los artistas de esa calaña, ¿no? Si usted desea llamarlos artistas. Lamentablemente hay algunos cantantes fantásticos que salen de ahí, pero son karaoke”.

“Es el modo en el que las discográficas suelen operar. De hecho, si quieres saber por qué no estoy en un sello discográfico, ¡pues mira el Factor X! Sinceramente, de todas las personas que se esfuerzan por romper las barreras en la música y hacer cosas buenas y escribir buenas letras, ni uno de ellos pasaría jamás la primera ronda de cualquiera de estas competiciones”, sentencia John Lydon.

Lo más probable es que Lydon – con unos PIL venidos a menos con los años- solo busque publicidad cargando contra Factor X. Pero su visión de este tipo de programas es certera.

La manufactura de artistas como mero producto es algo viejísimo. Horteras de bolera, con pedigrí o sin el, ha habido de toda la vida. Y cantantes sin personalidad, manipulados a su pleno antojo por los mercaderes de la industria. Pero lo que encontramos increíble en PYD, casi fascinante, es el modo en que en los últimos 12 años algo que se hacía en privado (con pudor, para que no se viera) lo han pasado de la rebotica al escaparate para exhibirlo ante todo el mundo. ¡Y se han quedado tan panchos! ¡Y el público mayoritario ha aplaudido!. “¡No queremos cantantes que piensen!”, que es lo que viene a decir el viejo kamikaze Lydon. En cierto modo, es un gesto de honradez sacar al escaparate tanto manejo. ¡Lo demencial es que eso pueda gustar!

American Idol, Factor X, Operación Triunfo son pequeñas Dysneylandias en las que todo es aparentemente maravilloso. Se sirven de la inocencia de los participantes y de su escasa o nula personalidad, si no como personas al menos como cantantes. Y se sacan de la manga a un supervillano (el nuestro ha sido Risto Mejide, que ha hecho muy bien su papel) como pequeño contrapunto “retorcido” a tanta “felicidad”. La felicidad del dinero. Y es lógico porque toda Disneylandia necesita su Cruella Deville y su Capitán Garfio y todo beatle su Yoko Ono. No todo puede ser felicidad en la vida, también existe el dolor. El ying y el yang.

Si el bueno de Lydon no encuentra discográfica, le podrían contratar en uno de estos bodrios televisivos para que diera color y miga como supervillano. Con él llegaría el show. Lo veríamos hasta los del rock. Nos encantaría. Les eclipsaría a todos.