ha hehco un buen album con “Blunderbuss”, con canciones interesantes como ‘Sixteen saltines' – la mejor, el single- y ‘Hypocrital Kiss', pero de ahí a hacernos creer a todos que se trata de una obra maestra, va un abismo.

No es una obra maestra. En ningún sentido. Tan sólo es un extraño álbum de rock blues, sin niguna guía preferente, sin ningún tema revolucionario.

Eso, sí, excepcionalmente tocado por los músicos de sesión de Nashville, a los que no vamos a descubrir ahora. Ni mucho menos.

El propio Jack White ha reconocido que el album ha sido un gesto de improvisación, que tan sólo comenzó porque el impresentable RZA de Wu-Tang Clan no había aparecido en una sesión prevista con músicos de sesión. Entonces empezó a grabar un par de esbozos de canciones que tenía en la cabeza.

No, no la ha dicho, pero creo que todo empezó a funcionar, porque logro un par de riffs magníficos para la canción más interesante que aparece en el álbum, la deslumbrante ‘Sixteen saltines', en la línea de las mejores canciones con White Stripes.

Pero de ahí a darle cinco estrellas como la gran mayoría de críticos en Inglaterra, que ni mucho menos en América, demuestra que de moda está lo que los británico han dado en llamar “americana”. Levitan cuando escuchan rock como se grababa en los años sesenta.