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Maravilloso lo de ayer de  con The Rant Band en el teatro Lara, uno de esos conciertos de rock and roll que se quedan grabados en la mente hasta los restos.

Un señor de 78 años que no vive solo de rentas del pasado y que despacha un setlist con un buen número de canciones de sus 5 últimos discos de estudio. Un histórico del rock and roll británico que funciona como nadie de su generación. No daremos nombres.

Además de la excelente banda que lo acompaña, Ian continúa siendo poseedor de una extraordinaria voz (y gafas) de rock and roll, y es capaz de conmover tanto en lo números rápidos como en las baladas, lo mejor de la noche.

Escuchamos varias canciones estupefactos, tardando en reaccionar al acabar las mismas.

De actitud aparentemente fría, tiene el secreto y el alma del mejor rock. Es un superclase relegado fuera del podio de la fama, Dios sabe por qué extraña razón. Quizá sea una cuestión intrínseca a la tontería humana.

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Ian y su banda supieron corresponder pronto a la entregada afición que tenían en frente desgranando un concierto equilibrado entre sus nuevas canciones y sus clásicos, que alternó el rock and roll festivo (una vez lo llamaron glam rock) con piezas más reflexivas y reposadas.

El trote rock de “Just Another Night”, “Once Bitten Twice Shy” o “When I´m President”, dejaba paso sin inmutarse a rendiciones maestras de “Fingers Crossed”, “Standin´ In My Light” o “I Wish I Was Your Mother”, en toma que podía provocar estados de levitación. Lo mejor de una gran noche.

Curiosamente el personal no se levantó de sus asientos hasta que comenzaron a sonar las notas de un ultra clásico como “Sweet Jane” de Velvet Underground, algo injusto ante el constante ataque de inspiradas canciones propias. En difícil equilibrismo, unió la canción de Lou Reed con una soberbia toma de “Bastard”. No le gusta lo fácil. La gente en cualquier caso ya no se volvió a sentar.

No faltó el homenaje a David Bowie, “Dandy”, tampoco unas cuantas de su viejo grupo Mott The Hopple – su mayor momento de fama y gloria- que los allí presentes coreamos con júbilo, “All the Way From Memphis”, “Roll Away The Stone”, y la inevitable “All the Young Dudes” que un día Bowie les cedió para que Mott no acabasen su andadura antes de tiempo proporcionándoles un éxito esquivo hasta entonces.

En el tintero se quedaron “Saturday Gigs”, “Crash Street Kids”, “Honaloochie Boogie”, “Cleveland Rocks”, “Irene Wilde”, “Old Records Never Die”… son tantas buenas que… Quizá en una próxima ocasión suenen algunas de ellas.

Lo más lastimoso es que el teatro Lara no estaba lleno. ¿No había seguidores del rock and roll para cubrir los asientos vacíos? Lo sentimos de verdad por ellos, que gran oportunidad perdida.

Al final, breve coda de despedida con la célebre “Goodnight Irene” de Leadbelly y todos tan contentos a sus casas.

Pero satisfechos de verdad.