Tal dia como hoy , hubiera cumplido 82 años. El padre de la música de James Bond, murió hace cuatro años,desgraciadamente.

Este es un buen recuerdo escrito por JULIAN RUIZ:

En abril de 1964, el actor Michael Caine se levantó del suelo, con una imponente resaca. Cuando fue en busca de un café, se tropezó a John Barry en una especie de bar que el compositor tenía en su apartamento de Cadogan Square. Caine y Barry eran amigos de juega y fortuna, dos indomables ‘playboys'. Hasta el punto de que el actor utilizaba el apartamento como tapadera, como ‘love boîte'.

John Barry estaba sentado en su piano. Parecía más que probable que no hubiera dormido en toda la noche. Es más, Caine se quejó que no había podido dormir en toda la noche por culpa de aquel maldito piano de John, que había estado aporreando con tan poco cuidado. John le dijo que se callara y le tocó las tres notas mágicas de ‘gold-fin-ger', más su continuación, épica y bella. Caine acaba de ser el primero en escuchar una de las más impresionantes canciones compuestas para la historia del cine.

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Cubby Broccoli y Harry Saltzman, los productores de los filmes de James Bond, por fín, habían sucumbido al talento del gran John Barry, que acababa de cumplir sólo 30 años. Una edad muy temprana en aquellos años para ofrecerle la responsabilidad absoluta del tercer proyecto del 007, un nuevo filme que se iba a llamar ‘Goldfinger'. Protagonista: un villano absolutamente degenerado y esquizofrénico por culpa de su pasión por el oro.

El tema 007

Broccoli y Saltzman habían sido absolutamente injustos con John Barry. Para la primera película, ‘Dr. No', la ‘candidatura Barry' ni siquiera existía. El trabajo de la banda sonora se la habían ofrecido a Monty Norman , un mediocre compositor que había tenido relativo éxito con el musical de ‘Irma La Dulce', aunque ni siquiera había escrito la música, sólo la traslación del francés al inglés, porque la obra era gala. Para ‘Dr. No', Norman sólo explotó a una banda de buenos músicos de Jamaica, ayudado decisivamente por Chris Blackwell, que ya vivía en la isla caribeña y era amigo de Ian Fleming, del autor de las novelas de 007.

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Blackwell era el mismo que años más tarde creara un inteligente imperio con el sello Island Records y descubriera a Bob Marley, Jimmy Cliff, Cat Stevens y U2, entre otros. Ahora tiene hoteles maravillosos alrededor del norte de la isla. Precisamente, el caro hotel Goldeneye, con la suite donde escribía Fleming sus novelas, es hoy una de las magníficas propiedades de Blackwell.

A Monty Norman le pidieron para ‘Goldfinger'un tema de acción, como en las películas de espías americanos. Lo que finalmente grabó fue simplemente una bazofia. Asustados, a Broccoli y Haltzman les recomendaron a un joven músico de jazz, que había tenido excelentes críticas con ambas bandas sonoras de dos filmes de Adam Faith e incluso modestos éxitos con la John Barry Seven. Sin quererlo, los productores se daban de narices con el músico clave en los éxitos de las siguientes películas de James Bond.

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John Barry escribió 11 bandas sonoras de 007. Su arranque consistió en salvar el espanto de Monty Norman para el primer 007.

John Barry escribió y arregló prodigiosamente ‘The James Bond theme'. Pero los productores, para no desairar y tener problemas editoriales con Monty Norman, firmaron el tema a Norman y no a Barry. Uno de los mayores robos que se conocen en el mundo de las bandas sonoras. Para mayor escarnio , Barry perdió en dos ocasiones sendas reclamaciones de autoría. Todo, porque Norman pudo probar que se había inspirado en un tema de la India, ‘God sign bad sign'. Inspiradopor no decir los había copiado literalmente. Norman ha ganado desde el año 1962 más de un millón y medio de euros desde que recibe derechos de autor del tema. Una vergüenza.

Amor ruso

Para siempre, el tema de James Bond que creó Barry será la clave de la saga con más éxito en la historia del cine. Los que nos dedicamos a la música siempre nos maravillaba aquella guitarra única, la melodía interpretada por el guitarrista de sesión Vic Flick. Siempre ha sido casi imposible imitar el sonido de Flick. Ya no se hacen aquellas mismas guitarras Cilfford Essex Paragon con la que tocó Flick para la eternidad.

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A pesar del éxito de ‘Dr. No' y el tema de Bond-Barry, los productores Broccoli y Haltzman, que siempre habían despreciado la música e incluso odiaban a los Beatles, tampoco llamaron a Barry para la segunda película de la saga que iba a ser ‘Desde Rusia con amor'. En plena incompetencia musical contrataron a Lionel Bart, que semicantaba y semicomponía. Pronto se dieron cuenta de que Bart no podía escribir un arreglo y mucho menos escribir un ‘score' musical para una película. Vaya metedura de pata de dos tiburones del cine que soñaban con crear un James Bond único. De nuevo, se tuvieron que acordar de John Barry. Fue un bombero sensacional para apagar el fuego de ‘Desde Rusia con amor'. Para arreglar y salvar la basura de Hart, Barry llamó a su buen amigo George Martin, el productor de de los Beatles, y contrataron al Sinatra inglés, Matt Monroe, al que que también producía Martin. El productor de los Beatles hizo una grabación ejemplar con Monroe en el estudio uno de Abbey Road, con los maravillosos arreglos de Barry mediante.

Así que ‘Desde Rusia con amor', la segunda película dirigida por Terence Young fue un éxito igual que la banda sonora de Barry, también absolutamente revolucionaria. Así que, cuando llegó el tercer proyecto de 007, ‘Goldfinger', Barry se había ganado el trabajo de componer a conciencia. Sin embargo, no se las prometía muy felices para hacer su primera canción sobre James Bond. No podía meterle mano musicalmente a un tema con el nombre de ‘Goldfinger'. Y mucho menos inventar una letra. Por eso, Barry delegó el asunto de los textos en un oscuro compositor y actor llamado Trevor Peacock, que se obsesionó con las palabras: ‘Goldfinger… mustn ingerí… right-winger'. Era una estupidez de letra.

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La entrada de Willy Bonka

Entonces, Barry recordó que el actor Terence Stamp, compañero de juergas suyo junto con Michael Caine, patrocinaba a un cantante llamado Leslie Bricusse, al que solían verle actuar en el Pickwick Club. Pero Leslie les dijo dos veces que no, que no quería escribir una letra con la palabra ‘Goldfinger'. Al final, hubo tanta presión que Leslie les aconsejó que se fiaran de Anthony Newley, que acaba de tener un éxito con su canción ‘What kind of fool am I'. Barry le tocó a Anthony, aquella martilleante canción que no había dejado dormir a Caine durante toda una noche, en su apartamento, en Cadogan Square. Anthony se sorprendió y quedó perplejo de que las tres primera notas fueran idénticas a la maravillosa ‘Moon River' de Henry Mancini. Lo hicieron como una broma, pero con ese nombre…¿que otra cosas podían hacer?.

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El 14 de mayo de 1964, Anthony Newley hizo dos maquetas con el tema. Las cantaba él mismo, con su estilo más indolente, más romántico. Se puso tan nervioso que a todo el mundo le entró el pánico. Ya quedaba muy poco tiempo para entregar la canción que iría en los títulos de créditos. Finalmente, ante la presión de Stamp y Caine, Leslie Bricusse terminó la letra que había comenzado Newley.

Curiosamente, seis años después de aquella historia de la canción de ‘Goldfinger' el gran Anthony Newley ganó un Oscar con la composición de la banda sonora de ‘Willy Wonka y Fábrica de Chocolate', donde se encontraba una verdadero obra maestra, ‘Pure imagination'.

Pero terminada la tortuosa letra y la música, ¿quien iba a cantar ‘Goldfinger'?. Leslie Bricusse estaba seguro que la cantante galesa Shirley Bassey era la elección perfecta. Por su voz, porque alcanzaría con facilidad las notas más altas. Pero, ¿que iba a decir Barry?. En realidad, Leslie jugaba a ser Cupido, porque John acababa de ser el director musical de la orquesta de la Bassey, una pequeña orquesta de 23 músicos y se decía que estaban enamorados. Aceptó encantado.

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La fecha elegida para la grabación definitiva de ‘Goldfinger' fue el 20 de agosto de 1964. Por supuesto, en los estudios CTS, muchos menos caros que los de Abbey Road y donde John grababa habitualmente. Fue una sesión terrorífica durante toda la noche. John le exigía demasiado a Shirley. Fue demasiado cruel con ella, dado el vínculo sentimental. Le hacía repetir y repetir una vez tras otra porque no llegaba a algunas notas altas. Shirley incluso lloró en algunos momentos. Al final, tras cinco horas, la Bassey alcanzó la notas y llegó la felicidad a CTS, aunque John había vuelto loco a medio mundo con tantas exigencias. Quiso grabar desde un primer momento la canción perfecta y no le importó haber hecho llorar a su querida Shirley durante la sesión.
Pero la canción sólo duraba dos minutos y 48 segundos. Finalmente, el brillante trabajo de Robert Brownjohn en los títulos de crédito obró varios milagros con el título y su secuencia. Por ejemplo, la música funcionaba como un reloj suizo cuando la chica en bikini abre la boca y por ella aparece el famoso Aston Martin.

El toque de Midas

John Barry me dijo en una entrevista que el truco de ‘Goldfinger' era exagerar el impulso dramático con algunas escenas claves. Barry era un buen trompetista y un magnífico compositor de jazz con tendencia a buscar esos tremendos pasajes musicales de metal y ordenarlos con timbales sinfónicos o con una percusión maravillosa. Nadie había escrito para el cine como Barry antes de ‘Goldfinger', con esos cadencias y esos acordes de jazz tan típicos, pero tan emocionales para las películas de acción. Quizá el Mancini de ‘Sed de mal' esté a la altura, pero Barry dio un paso todavía más atrevido y más pop.

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Nunca disfruté tanto hablando de música, como en aquella conversación que tuve con John Barry, en Londres, cuando lanzó su primer disco de ‘Moviola', en 1992, que era un maravilloso disco de recopilación de sus mejores temas, otra vez vueltos a orquestar y con la Royal Phillarmonic Orchestra.

Barry me confesó su mejor secreto, el mejor recuerdo de ‘Goldfinger': “Casi lloré de alegría cuando leí que para Federico Fellini su banda sonora favorita de todos los tiempos era ‘Goldfinger'. Eso significaba demasiado para mí. Primero, porque venía de un absoluto genio del cine y segundo porque mi compositor favorito del cine seguía siendo Nino Rota, que era el músico de las películas de Fellini”.

John Barry murió, en junio de hace tres años. Cayó fulminado por un ataque al corazón en su casa de Oyster Bay, en Nueva York. Tenía 77 años. Hace sólo cinco años, Shirley Bassey convenció a John Barry para que le compusiera, arreglara y grabara una nueva canción para su álbum ,'The perfomance'. John Barry hizo otra pequeña obra maestra titulada ‘Our time is now', con letra de Don Black.

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Hace tan sólo dos años se suicidó trágicamente Kate Berry, la hija que Barry había tenido con Jane Birkin. La británica suspendió toda la promoción del disco que acaba de grabar y, por tanto, no pude hablar con ella. Me hubiera gustado, porque algo más sabría del compositor que inventó la música de James Bond. Que es decir tanto como los Beatles, el ‘swing' de Londres, el amor libre, una revolución intelectual y artística que fue machacada por los banqueros y políticos y la crisis del petróleo. Como tantas otras.