Esta es la reflexión de Julián Ruiz, a  la muerte del gran músico y productor Juan Carlos Calderón. Fue publicada en el diario El Mundo hace un día:

Jamás Joan Manuel Serrat hubiera podido hacer su obra maestra “Mediterráneo” sin las armonías, sin  los prodigiosos arreglos del gran Juan Carlos Calderón, que  había nacido en el Cantábrico. El fue el que modeló musicalmente aquellos  versos , sútiles y mágicos de Serrat para darles un sonoridad única. Fue la obra maestra de dos grandes amantes de las mujeres.

No me acuerdo del club de jazz que Juan Carlos llegó a tener en Santander, pero sus raíces se conformaron con el expediente del jazz tradicional, en aquel viejo Drink Club.. Su amor por el jazz no creo que muriera nunca. Pero el jazz no le daba de comer ni a su amigo Vladimiro Bas, gran saxofonista.

En el pequeño sello independiente Zafiro, de rabiosa esencia nacional, fue a parar su talento. No sólo a trabajar con Joan Manuel, también hacía los discos de Marisol y,desde luego, los de Mocedades. Y eso nos lleva irremediablemente a “Eres tú” , su obra maestra como compositor. El único compositor y productor español en toda nuestra historia fonográfica que logró un numero dos en las listas de ventas de los Estados Unidos, con un tema en español. Impresionante. Más me impresionó cuando me dijo el propio Juan Carlos, que Bing Crosby había hecho una versión con el título de “Touch the wind”.  Aunque siempre le metía bulla de la influencias de esa canción con la Rapsodia de Rachmaninoff sobre un tema de Paganini. Pero como pianista podía derivar las melodías hacia donde le daba la gana. Era un monstruo.

En 1983, Herb Alpert me quería llevar al sello A&M para producir a su esposa Lani Hall y desde luego, también al propio trompetista. Alpert estaba entusiasmado con lo que podía  hacer y grabar con “samplings” de las trompetas de Pérez Prado. A mí me dió  pánico y Juan Carlos Calderón fue el elegido. Hizo un gran álbum  con Alpert, “Fandango”. Y se metió muy de lleno en su otra vida, la norteamericana. Producciones de lujo, amor, música , vida tan fuertemente jugada como le gustaba a Juan Carlos.

Años después le volví a ver, porque iba a recuperar la voz de Nino Bravo para hacer duetos. Pero como muchas compañías de discos, se habían perdido los “masters” originales de 16 o 24 pistas analógicas. Pero las tenía, porque en a comienzos de los ochenta había hecho otro proyecto con Nino Bravo. Siempre lo agradeció con el espíritu de un verdadero “gentleman”.

No mucho después, era el músico y productor de cámara del cantante mejicano Luis Miguel, con el que tengo anécdotas que es mejor no contar. Me dijo que al final no lo soportaba. Todos sus arreglos, sus cadencias armónicas le parecían al simple de Luis Miguel demasiada “modernas”. Increíble. Creo que Juan Carlos se hartó tanto de las megalomanías del mejicano que acabó harto del carácter impertinente del cantante. Jamás lo hubiera necesitado.

Últimamente, lo veía almorzar en el restaurante mejicano de la Castellana, en Madrid, cerca del Bernabeu. Siempre estaba sólo. Siempre tenía la música en mente. Siempre será el mejor músico y productor  español que he conocido en mi vida. Y… nació en el Cantábrico.