Toda la banda, todos juntos, hasta Mick Taylor y Bill Wyman, al final, a la derecha.

Cincuenta millones de dólares ha costado la factura de estos últimos lengüetazos de los Rolling Stones. El grupo es como un viejo King Kong de cincuenta años capaz de bramar con ese “Grrr” y despertar las conciencias de todos los que amamos el rock and roll,

Ser testigo del  dinosaurio aniversario, en esa especie de hangar de la RAF, que es el O2 de Londres, me ha costado una fortuna. Desde la entrada -los Stones no regalan entradas ni siquiera a su compañía de discos- hasta la salida rápida en un taxi, para superar  los problemas que surgieron en el metro de Greenwich. Los Stones se habían pasado media hora de lo previsto.

Luego, nos hemos enterado, que ni siquiera les ha importado pagar una multa de un cuarto de millón de euros. El viejo desastre del Millenium se convirtió en el O2, marca de Telefónica en el reino Unido. Pero Alierta se ha cansado de pagar el patrocinio y la compañía que contrató a Michael Jackson para sus conciertos en el O2, han puesto al destartalado lugar en venta.

Los Rolling Stones incluso se permitieron el lujo de empezar el cumpleaños  con “I wanna be your man” , el segundo single de su carrera , pero que escribieron John Lennon y Paul Mc Cartney para que sus amigos también tuvieron éxito. Una ironía crónica como la que Mick Jagger nos soltó a la audiencia :”Hemos tardado cincuenta años desde  Dartford  hasta aquí, Greenwich”. Dartford es por supuesto donde se formaron y el O2 , está en el mísmísimo meridiano de Greenwich. La distancia es tan sólo de poco menos de 15 kilómetros.

Tampoco estuvo mal Mick cuando trató de justificar su compromiso de patriota:

Vaya año de celebraciones en el Reino Unido. Aunque se celebró la Olimpiada y… no estuvimos allí. Se celebró el Jubileo de la Reina y… no estuvimos allí. Se han celebrado los 50 años de James Bond y… tampoco estuvimos allí. Pero ahora estamos muy contentos de estar aquí.

De lo que más pueden alucinar sociólogos y redentores de esta sociedad es que en cada concierto de los Stones no existe un predominio de edad. Para ver a los Stones van los mayores de los setenta , de sesenta, pero también sus hijos , sus nietos y diría que hasta algún pequeño biznieto, precisamente los que ví entre las filas de los “vips” . Todas las generaciones saltan, bailan y sacan la lengua a la vida gracias los Stones , que tocan como pueden desde su escenario , convertido en una  gigantesca boca” warholiana “, que  no deja de escupir acordes a veces equivocados, que no son los que deben ser en las canciones. Hasta sonidos con  guitarras desafinadas .  A veces, armonías equivocadas de Keith Richards y Ronnie Wood. Pero da igual. Solo rock and roll y…. nos gusta.

Para darle un toque preciso de solemnidad , el grupo ha invitado estos dos días a miembros que dejaron la banda y guitarristas que pudieron llegar a entrar en los Rolling Stones. Cuando sale Bill Wyman y toca precisamente “It´s only rock and roll” parece que jamás desapareció del grupo , aunque  en realidad lleva casi veinte años fuera. Pasa exactamente igual con un excepcional Mick Taylor, el guitarrista que descubrió John Mayall ,  y que llegó a ser electrizante en el primer show, con su poderosa forma de tocar “Midnight Rambler”, que quizá fue mi momento favorito de aquella noche dominical.

Mick Jagger , personalmente , me dijo hace tiempo que con el guitarrista Jeff Beck-compañero de Jimmy Page en los Yardbirds, que se convirtieron en Led Zeppelin- los Rolling Stones hubieran sido mucho mejores. Lo cierto es que Beck no estuvo muy bien, tocando “I´m going down”. Sin embargo, Eric Clapton,  otro candidato para haber sido miembro y  guitarrista de los Stones, tras la muerte de Brian Jones-el fundador del grupo, que no se olvide-  estuvo brillante, como absoluta estrella . Clapton tocó en el segundo show  un milagroso sólo en “Champagne and Refeer” , en homenaje al gran Muddy Waters.

Pero Mick Jagger es delicado y pescador notable  para oler el mágico perfume de la juventud  que sorprendió al invitar a Florence Welsh, la sensación femenina en el Reino Unido. Florence cantó bien nada menos que en “Gimme Shelter” . Me dicen que  fantástico, aunque en el primer show todos nos quedamos contentos como lo había contado la “dama” americana Mary J. Blige.

La primera la noche , como un “flash” redentor nos sentimos perplejos con la chaqueta a cuadros y el sombrerito con que apareció Jagger . Era el tiempo de los fotógrafos. Jagger es único para parecer moderno con siete hijos de cuatro madres diferentes y cuatro nietos. Pero aquella noche pagaba otro de los tributos a su novia actual la modista Lil Wren Scott.  Me cuentan que en el segundo día , Mick se pareció en vestimenta más al cantante de los “stones” de los años setenta. Jagger tampoco perdió la ironía al decir:” En estos días una pinta de leche vale seis peniques, un periódico tres peniques;sin embargo, los precios en los conciertos es  … mejor no decir nada” . Y se rió . Bueno, pagar seiscientas libras , como he pagado , por verlos al cabo de una cincuenta veces, me obligan a convencerme de que soy un “stoniano” perpetuo, empedernido y muy agradecido a los lametazos de sus cincuenta años.

Creo que en el segundo show, los Stones tocaron con más relajo, con muchos menos fallos y también con bastante menos nervios. En cualquier caso, el grupo, en su caos musical , en su anarquía de acordes y desafinaciones , con el ruido que producen recibes como espuma de dioses :balsámico, mágico, eterno.  Cierras los ojos y, desde luego, siento, vibro como si estuviera escuchando al mismísimo Chuck Berry . Suena como una copia. Sin embargo, la espuma , la esencia que desprende Mick Jagger , sus movimientos, su letanías de bailes a los James Brown , su forzada anarquía de un Peter Pan en el escenario, es la mismísima marca del diablo.

Sólo el diablo puede acompañar a los Rolling Stones a la cima del Empire State Building de Nueva York, como en la película, cincuenta años después del  nacimiento del grupo. El día 8 de diciembre estarán en el Barclays Center de Brooklyn, el 13 y 15 , en Newark , en un escenario cuyos dueños tienen al Peñón de Gibraltar como logo . Ruego que no se lo pierdan , si es que la crisis no nos haya arruinado a todos, porque si no vais,  Mick Jagger te recordará :”Ten cortesía conmigo, que soy Lucifer . Dame un poco de simpatía y cierta exquisitez, porque de otra forma haré que se pudra tu alma”. No hace falta decir más. Ni que canción es.

Nos queda la gran pregunta: ¿Hasta cuando?. ¿Hasta cuando Mick se moverá como Jagger?. Quizá los Stones se hayan convertido en Shou Xing , el símbolo chino de la longevidad , el “rock de la vida”.