Ike_&_Tina_Turner_231172_Dia14El 4 de abril de 1974, llega a Londres. Viaja sin su esposo Ike. Robert Stigwood, el mánager de los Bee Gees, la había contratado para ser la Acid Queen de la historia de ‘Tommy’, de los Who, que dirigía el sardónico Ken Rusell. Jack Nicholson y Ann-Margret eran los protagonistas, amén de Eric Clapton, Elton John y Roger Daltrey, de los Who, que hacía de Tommy.

Según contó la actriz Ann Margret, Tina estaba eufórica. El gran sueño de Tina había sido llegar al mundo del cine. Durante dos semanas de rodaje fue la persona más feliz de la tierra. Comprobó que era algo más que la mitad de Ike and Tina Turner. Además, trabó una amistad sólida con la misma Ann Margret. La estrella de cine le enseñó una historia del semanario ‘Time’ acerca de la liberación de la mujer y aquel sostén tirado hacia el cielo. Ann también le enseñó a actuar, a moverse delante de la cámara, a ser terriblemente independiente. Fue como si Tina descubriera un nuevo mundo.

Terminado el rodaje, Ann invitó a Tina a su próximo especial de televisión en Inglaterra. En el famoso ‘show’, despampanantes, Ann y Tina cantaron juntas ‘Proud Mary’, ‘Natbush city limits’ y ‘Honky Tonk Women’. Tina por fín podía cantar algo bajo su propio nombre, sin la esclavitud de la Ike and Tina Turner Revue.

Volvió a casa con tanta fuerza que estaba convencida de acabar con las vejaciones, la violencia insoportable de su marido y la explotación por la exploración femenina.

LA REINA ACIDA.-

Durante el mes de julio, Tina Turner grabó el primero de sus álbumes en solitario. Ike había tenido que claudicar ante el empuje anímico de Tina. El disco se llamó ‘Tina turns country on’, con temas de música vaquera, versiones de Dolly Parton, Kris Kristofferson, James Taylor e incluso Bob Dylan. Ike hizo todo lo posible por boicotear el disco y, desde luego, ayudó a que fuera un fracaso. La independencia de Tina quedó aparcada durante meses.

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Pero no tuvo que esperar mucho. A comienzos de año se estrenó la película ‘Tommy’. Las alabanzas sobre la actuación de Tina no es que fueran extraordinarias es que exigían el inicio de una carrera en solitario. La Reina Acida era una maravillosa estrella. Ike puso el grito en el infierno. Empezó a multiplicar su violencia, sus palizas sobre la pobre Tina se sucedieron con más asiduidad. A Ike, los celos profesionales le hacían pactar más con el diablo que el éxito de su esposa. Ike se volcó más en la heroína, en el crack. La cocaína le parecía algo irrelevante. Además, no dormía y sólo bebía alcohol, litros de alcohol. Eso se traducía en palizas incluso delante de sus hijos pequeños.

Palizas de una crueldad desesperada. Los siguientes cuatro meses fueron una pesadilla para Tina. Ike había logrado incluso sobornar a los agentes de promoción de United Artists para que no publicitaran su segundo álbum en solitario, ‘Acid Queen’, pensado y lanzado como reflejo del éxito de ‘Tommy’. Por supuesto, el álbum, finalmente, fue otro fracaso.

LIBERTAD BICENTENARIA.-

No le quedaba otra dirección a Tina que pasar por la pesadilla de su marido. Más giras con la Ike and Tina Turner Revue, más palizas, más violencia y desesperación. Todo cambió el 2 de julio de 1976, en medio de los fastos del bicentenario de la fundación de los Estados Unidos, con Gerald Ford como presidente. De camino al aeropuerto de Los Ángeles , se inició el gran combate final entre Ike y Tina. En la limusina viajaban el matrimonio, Ann Thomas, Claude Williams, el líder de la banda y una rubia despampanante que era la la última de las conquistas de Ike Turner.

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Todo empezó cuando Ike le ofreció una chocolatina. Tina, que llevaba un hermoso traje de Ives St. Laurent, se negó. Inmediatamente, Ike le pegó un sopapo. Pero en contra de lo que siempre ocurría, Tina Turner repelió la agresión. Ike se volvió loco. Empezaron a pegarse, con bocados incluso por parte de Tina. Así hasta que llegaron al aeropuerto.En el avión siguió la pelea, pero atenuada. Iban rumbo a Dallas, donde tenían que actuar en el hotel Hilton el 4 de julio en la celebración del bicentenario.

Pero la locura de la violencia prosiguió de camino hacia el hotel de Dallas. Ike le abrió a Tina dos brechas en la cara. Empezó a sangrar. Tuvieron que utilizar varios pañuelos para contener la hemorragia. Una vez en el ‘lobby’ del hotel Hilton, Tina les pidió a los empleados una toalla mojada para limpiar la sangre. Ike aseguró a los empleados del hotel que habían tenido un accidente. Sólo eso.El traje blanco de St. Laurent estaba teñido de rojo.

Una vez en la suite del hotel, Ike empezó a atizarla de nuevo. La amenazó, le dijo que jamás en su vida se atreviera a levantarle la mano al que era su verdadero hombre. Asustada, tiritando, entre lágrimas y desesperación, se acurrucó en posición fetal en un sofá. Y esperó.

LA GRAN EVASION.-

Esperó a que la ‘bestia’ se durmiera. Tina sabía que su marido apenas había dormido en los últimos cinco días. Tenía que caer . Y se durmió.Tina se levantó, se cambió de vestido, se miró las heridas en el rostro y se dijo a sí misma que ésa era la última vez que recibía una paliza de Ike Turner. Se puso unas gafas oscuras para simular las heridas y salió sigilosamente de la suite del hotel. Ni siquiera se llevó ropa.

Tina se dió cuenta de que se enfrentaba a una nueva vida con tan sólo36 centavos y una tarjeta de crédito para poner gasolina en las estaciones de Mobil. Cuando cerró la puerta sabía que acababa toda una vida. Era como ‘la gran evasión’.

Tina sabía que enfrente del Hilton había un pequeño hotel más modesto, el Ramada Inn. En la recepción pidió hablar con el gerente del hotel. Le contó su deprimente caso. Incluso se quitó las gafas y le enseñó las brechas en su cara.Y el hombre accedió a darle una habitación sin pagar nada por adelantado y sin tarjeta de crédito. Tal fue la exposición dramática de una aterrada Tina. Eran pasadas las nueve de la noche del día 2 de julio de 1976.

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Una vez en la habitación, lo primero que hizo fue llamar al abogado del grupo, Nate Tabor, que conocía la violencia de Ike y estaba de parte de Tina. El abogado le dijo que le mandaría un billete de avión para volver a casa y algo de dinero. Una vez en Los Ángeles, Tina prefirió pasar aquel fin de semana en la casa de la familia de Tabor. Pero el picapleitos también estaba presa del miedo a Ike. Sabía que en cualquier momento podía presentarse y acabar con él y con ella. Así que, inteligentemente, Tina se refugió en la casa de Anna María, la hermana de la esposa del abogado.

Anna María vivía en Lookout Mountain, con su marido, el gran saxofonista Wayne Shorter, que en esos días era parte del supergrupo de jazz, Weather Report. Wayne estaba de gira . El escondite era perfecto.

Durante dos largos meses, Tina se movió de un sitio a otro, sin encontrar un refugio ideal. Incluso estuvo trabajando de sirvienta en casa de una rica mujer de Tennesse, vecina de su pueblo, de su tierra. No le importaba ser una sirviente con tal de huir de Ike.

Por fín, encontró una pequeña casa en Olympic Boulevard, casi en el ‘downtown’ de Los Ángeles. Un día la descubrió en un supermercado la novia de su hijo Craig. Temió lo peor: que Ike supiera donde vivía. Pero no fue así. Unos meses después, ayudada por Robbie, de la vieja banda de Ike, y también por Anne Marie, la esposa de Shorter y algún otro músico, Tina pudo formar su propia banda.

QUIERO MI NOMBRE.-

Poco tiempo después, en la primavera de 1977, se celebró el juicio del divorcio de los Turner. Casi coincidió con el debut de Tina en un cabaret en Las Vegas. Una actuación que le había proporcionado el director artístico Richard Stewart de la vieja United Artists, el productor de su álbum ‘Acid Queen’. Tina Turner, es decir, Anna Mae Bullock, su verdadero nombre, le dijo al juez que lo que más le importaba en el mundo era no perder su nombre artístico que tantos años de lucha le había costado. Por supuesto, Ike no quería que llevara su apellido. Ante la sorpresa general, Tina Turner renunció a sus royalties, a sus derechos de autor, incluso a las joyas conseguidas durante sus últimos 16 años con tal de no perder su nombre artístico. Le dijo a Ike, delante del juez, que se quedase absolutamente con todo, pero no con su futuro. El juez le dio la razón. Gran victoria. Tina podría utilizar su nombre artístico.

bob Gruen Keith Richards, Tina Turner & David Bowie, NYC 1983

Poco tiempo después, Tina Turner conoció a un gran mánager Roger Davies. También Tina pudo lograr un buen contrato discográfico con EMI América, gracias a David Bowie, que acaba de tener un enorme éxito con esa compañía, con su ‘Let’s dance’. Bowie les dijo a EMI que la gran Anna Mae se convertiría en una enorme superestrella. Y no se equivocó. Tina Turner vendió millones de discos y pudo tener su propio dinero por primera vez en su vida.

Hace unos meses Tina Turner renunció a la ciudadanía americana y se casó con su novio de los últimos años, el ejecutivo discográfico Erwin Bach. La pareja vive en Küsnacht, al norte de Suiza, en el lago Zúrich.Lo último que sé de ella es que hace unos días fue hospitalizada en Zúrich por culpa de un ataque al corazón. Tina tiene ya 74 años. Su buena amiga, la presentadora de televisión Oprah Winfrey negó la gravedad del ingreso, convirtió el infarto en una simple gripe y aeguró que se está recuperando.

Ike Turner murió en 2007, con 76 años, en San Marcos, cerca de San Diego. Vivía solo. El cadáver lo encontró su última esposa, Ann Thomas. Durante sus últimos 20 años fue un prisionero del crack, de la coca, de cualquier tipo de droga que se pusiera a su alcanze. Una tragedia para el músico que había ‘inventado’ el rock con aquel increíble ‘Rocket 88’ del año 1951, firmado con los alias de Jackie Brenston y sus Delta Cats. En realidad, eran Ike Tuner y los Kings of Rhythm.

La última vez que ví a Tina fue en uno de los bungalows del maravilloso Hotel Taj de Kumarakom, en Kerala. La dirección del Taj le había hecho plantar un árbol que lleva su nombre. Tina ama a la India por encima de todas las cosas. Es budista. De la rama Nichiren.Y sé que jamás dejará de cantar algunos de los más brillantes cantos budistas. Sobre todo, el ‘Nam Myh Renge Ky’, su favorito. Es la esencia de la vida.

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