EN RECUERDO DEL HIGADO DE GERRY RAFFERTYEn los años setenta estaban muy de moda los duos, pero con nombres de grupo, para despistar la gran influencia que Simon and Garfunkel habían ejercido en el mundo de la música.

EN RECUERDO DEL HIGADO DE GERRY RAFFERTY

Había duos como los Splinter, que había descubierto George Harrison para su sello Dark Horse, los Sutherland Brothers e, indiscutiblemente, Stealers Wheel, compuesto por Joe Egan y Garry Rafferty, preferentemente.

Naturalmente, me enganché con el primer single de éxito del grupo, ‘Stuck in the middle with you’, que fue número uno de NUEVA DIMENSION, el nombre de mi programa antes de llamarse PyD.

Veinte años después, ese loco llamado Quentin Tarantino, un experto de la música de los años setenta, utilizó el tema magistralmente en plena matanza de su primera película, Reservoir Dogs.

 

Pero es que hasta en los duos hay problemas. Joe Egan estaba celoso de Gerry y se separaron. Cuidado, porque Joe Egan hizo un álbum maravilloso en solitario, que lo tengo como una joya en vinilo, titulado “Out of nowhere”, con excelentes canciones, pero nadie podía con esa maravillosa fuerza musical bruta de Gerry.

En el 1978, Gerry, al que le seguía, lanza su segundo álbum en solitario, “City to City” y allí está ese temazo maravilloso que es ‘Baker Street’, con el saxo mágico de un músico maravilloso, Rapahael Ravenscroft. Se bastante cosas de la grabación -me atraía mucho-, porque 20 años después trabajaría con el guitarrista de aquellas sesiones para mi proyecto CCCP.

EN RECUERDO DEL HIGADO DE GERRY RAFFERTY

Aunque el álbum “Owl City”, el siguiente, tenía mucha calidad, ya nunca fue lo mismo. Además, en “City to City” se incluía la fenomenal ‘Right Down the line’. Casi de los derechos que han generado esas dos canciones, que no se dejan de escuchar en cualquier radio del mundo, Gerry ha podido subsistir.

Pero como buen escocés, el whisky, bueno y cualquier tipo de bebida, ha sido su perdición. Hace unos dos años y medio ya le dijeron que el hígado era un grave problema para su salud.

El diagnóstico le dió miedo y se retiró a la Toscana italiana, para no beber y publicar su último álbum hasta la fecha, poco menos que una recopilación de viejos temas llamado, “Life goes on”. Pero el caso es que Gerry no pudo nunca acabar con su alcoholismo.

Cuando su hija tuvo que ingresarlo, en pleno coma etílico, en el hospital de Bournemouth, estaba claro que ya no iba a salir de alli. Desgraciadamente, así  FUE. Murió un 4 de enero.Sólo tenía 63 años, una maravillosa voz que imitaban muchos y una facilidad para componer asombrosa. Una vez Paul Mc Cartney le dijo que era como un beatle de Escocia.

Puedo deciros con toda seguridad que los discos imprescindibles son los que hizo con Joe Egan, todos los de Stealers Wheel. Increíbles, sensacionales, aunque a Gerry Rafferty  siempre se le recordará por ‘Baker Street’.

Abajo, la famosa ‘Baker Street’.