Stan Snelleman y Jos Remmerswaal, un par de comerciantes musicales holandeses, han interpuesto una demanda civil por el presunto ‘embargo ilegal' de más de 500 grabaciones entre bastidores (ensayos) que hicieron en 1969, exigiendo casi 500.000 libras esterlinas en concepto de indemnización.

Las cintas no son otras que las, mayormente tediosas, “Get Back Sessions ‘, en las que se intercalan conversaciones entre los cada vez más hartos miembros del grupo con toda una suerte (a veces desgracia) de originales y versiones de clásicos del rock and roll y el rythmn and blues. Unos Beatles incómodos llegando a su triste, y a la vez elegante, final. Glyn Johns no supo muy bien que hacer con semejante galimatías musical. Al final, Phil Spector, con una paciencia infinita, hizo una selección de lo mejor para el último disco editado por los Beatles, “Let It Be” (1970).

Los comerciantes están llevando a cabo un proceso civil por daños por valor de 459.000 libras, más 50.000 € en costas procesales al Estado Holandés.

El diario Telegraph informa de que las cintas fueron incautadas por la policía británica y holandesa hace 12 años, y regresaron a Apple Films Ltd, la compañía propiedad de The Beatles y sus herederos.

Apple Films Ltd alega que las cintas fueron robadas, y ya fueron objeto de un caso inicial utilizado ahora por Snelleman y Remmerswaal en su favor.

Nigel Oliver y Colin Dillon – ambos ciudadanos británicos – fueron acusados ​​del robo de las cintas en 2006, con Snelleman y Remmerswaal también acusados ​​de posesión de bienes robados. Dillon fue declarado culpable, con una sentencia suspendida por intento de vender las cintas. Los cargos contra Snelleman – que dijo haber comprado las cintas en los noventa- y Remmerswaal, por el manejo de bienes robados, fueron rechazadas. Ambos interpusieron una denuncia para recuperar las cintas en 2013 y perdieron, pero ahora han apelado la sentencia.

Snelleman ha contado al periódico holandés Volkskrant que compró a Oliver las cintas a principios de los años noventa. Se dice que la compra original de las cintas por parte de los comerciantes holandeses costó 80.000 florines (25.400 libras).

Hablando de la apelación, Snelleman ha manifestado a The Telegraph:

“Si Apple Films creía ya en los años 90, que las cintas estaban desaparecidas, ¿por qué no denunciaron el robo entonces? Apple sólo quería las cintas de vuelta. El robo no tiene nada que ver con ello. Nos hemos convertido en las víctimas de todo esto, y queremos que las cintas nos sean devueltas. Siguen siendo nuestras”.

Se espera que el caso sea escuchado en la Corte de apelaciones de La Haya en enero de 2016.