1390799610000-GTY-465336741La comercialidad se impuso a la elegancia, a la calidad. El triunfo de Daft Punk es deplorable, porque nos lleva al pasado a los años setenta franceses, a Otawan, el grupo hortera de Bagnerter.

Los Grammy son también la prueba de que la música americana está en profunda crisis. Que gane un duo francés, con un pastiche de la musica disco americana de Chic, es un gran insulto para la gran y maravillosa música negra que todavía se hace en Norteamericana.

Una crisis que se ve agravada todavía más por los premios a una neoezelandesa como Lorde, que desde luego es tesoro fresco comparadas con las chicas ahora en América. La gran crisis de Norah Jones.

Toda la música americana queda representada en los raperos , en música pobre e inconsistente de raperos blancos, ni siquiera auténticos como los negros. A un duo como Macklemore and Ryan Lewis. Que representan lo más bajo de un género que ha destrozado a la música con raices de Estados Unidos. Un tipo como Mackelemore que está obsesionado con la homofobia, hasta el punto de un odio cerval hacia algunos hetereosexuales. Una postura radical y ofensiva.
Lamentable.

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El rock ha premiado al pasado a Sirvana con Paul y Nirvana, a Led Zeppelin -es increíble-, a las viejas glorias como Black Sabbath y lo ha dejado como un estilo de ancianos con problemas.

Obama ha llevado al país más poderoso a un refugio de personas incultas, apoyadas en la “intelectualidad” de Beyonce y ese rapero impresentanble como Jay Z. La pereja presidencial de la música.

Me decía un amigo historiador algo que les sienta muy mal a los americanos y que, enseguida, naturalmente lo tachan de racista. El gran Imperio Egipcio se derrumbó a partir de los primeros Faraones Negros de Nubia.