FFS (FRANZ FERDINAND Y SPARKS): LAS COLABORACIONES SÍ FUNCIONAN

El LP de está recibiendo excelentes críticas, y no es para menos. y han logrado hacer un espléndido disco conjunto, un álbum que beneficia a ambos. A Franz Ferdinand les ha servido para hacer algo distinto y que enriquece su discografía, y a Sparks (siempre en un discreto segundo plano en el mundo pop por adelantarse sistemáticamente durante años – es decir, por crear muchas de las futuras tendencias-) para recordar a todos que ahí siguen, más que nada porque ahí estuvieron siempre.

Lo cierto es que se ha impuesto la idiosincrasia de los maestros a la de los alumnos, pero eso era de esperar. Pocos grupos pueden jactarse como Sparks de llevar 45 años haciendo música, unas veces mejor y, cierto, otras con menos inspiración. Pero desde “Lil´ Beethoven” (2000) los hermanos Mael han renacido cual Ave Fénix (posiblemente sean el grupo surgido en los años 70 más válido en la actualidad, junto a Wire) y este “FFS” no hace sino confirmarlo una vez más.

¿Y a que suena esa entente cordial Glasgow/ Los Angeles? A algo no muy fácilmente definible. Digamos que a un pop personal y poco común. Buenos cortes rápidos y bailables como “Call Girl”, “Police Encounters”, “So Desu Ne” y “The Man Without a Tan” (la más floja).

Las más “Ferdinand” son “Things I Won´t Get” y “Little Guy From The Suburbs”, un corte lento, evocativo, soberbio.

Sparks andan a sus anchas en la arrevistada, repetitiva, “The Power Couple”, y en “Save Me From Myself”, con lejanos ecos de sus paisanos Beach Boys, que parece casi escapada de “Indiscreet”, el álbum que produjo Tony Visconti a los Mael en 1975.

Y en la larga, mutante, e irónicamente titulada “Collaborations Don´t Work”. Si algo ha caracterizado la travesía de Sparks, es un agudo sentido del humor que les ha permitido reírse siempre de sí mismos. “Clever Pop” lo llamaban en los años 70.

Es una pieza que, por sus inesperados e inquietantes cambios, recuerda a su inicial álbum de maquetas “A Woofer In a Tweeter´s Clothing”, de finales de los 60’s, del cual hicieron un prensaje privado, lo enviaron a varias compañías discográficas, y tan sólo supo apreciar Todd Rundgren, que les consiguió contrato para Bearsville de Albert Grossman, ex mánager de Bob Dylan.

 

“Dictator´s Song”, con su extraña y cambiante estructura recuerda un poco a los viejos 10 C.C. (“Clorkwork Creep”), el gran grupo de Graham Gouldman, Eric Stewart y  Godley & Creme, casi los “hermanos” británicos de Sparks, aunque algunos críticos (se supone bastante jóvenes) se empeñen en considerar absurdamente a los angelinos como simples épigonos de Queen, digamos que su versión “novelty”.

Pero quizá es en la excelente apertura del álbum “Johnny Delusional”, y en “Piss Off”, un buen número animado que cierra el disco, donde FFS son más FFS que nunca, las que suenan casi 50% Ferdinand, 50% Sparks.

Otro acierto: la secuencia de las canciones, están puestas de tal modo que el contraste es continuo, de tal modo que es prácticamente imposible que el disco canse o aburra.

Las colaboraciones sí funcionan, “FFS” es recomendable tanto para un aficionado al pop de ahora mismo, como para el degustador de pop atípico del pasado. A tenor de lo escuchado, una segunda parte (de aquí a unos años) no sólo no estaría de más, sino que sería deseable.