EL EXILIO DE LOS ROLLING STONES

PORTADA DEL ULTIMO NUMERO DE ROLLING STONE; MICK JAGGER POR ENESIMA VEZ

Una vez más la maquinaria de los se ha puesto en marcha. Precisa, inteligente, cautivadora.

No hay revista musical, noticiario mundial, periódico o semanario que no haya caido en la trampa promocional de los Rolling Stones, con motivo de la re-edición de “Exile on Main Street”, un álbum que está extrañamente supravalorado, no tan significante como álbumes sensacionales como “After Math”, “Beggars Banquet” o “Let it Bleed”. La trilogía perfecta de los Stones.

Pero cuando apareció “Exile on main street” se acababan de constituir una serie de medios, revistas, emisoras, industria, que no había antes. Tuvo toda la propaganda a favor.

Lo del exilio fue una evasión de impuestos. Así de claro. A comienzos de los años setenta, los ricos llegaban a pagar en Inglaterra hasta un 85 por ciento en taxas.

Así que los Stones huyeron atemorizados. Se establecieron en la Costa Azul francesa , como los millonarios ingleses.

Se llevaron el Rolling Stone studio mobile, con su magnetofono de tan sólo 16 pistas y allí grabaron la mayoría de los temas , en la mansión de Richards. Hasta Jagger se casó allí con Bianca, la nicaraguense, que había sido la amante del gran magnate de los discos Eddie Barclay. Bianca se casó embarazada.

[ad#adsense-250×250]Casi cuarenta años después, inteligentemente, los Stones han vuelto al lugar del exilio. Jugada muy inteligente. Han presentado el disco y un nuevo documental sobre el disco en el Festival de Cannes. Han tenido más prensa que el propio Rusell Crowe con su Robin Hood. Increíble.

Exile es el último álbum en que participa Jimmy Miller, el gran artífice del sonido de los Stones. Las grabaciones, que fueron un caos, con Richards con graves problemas con la gendendarmería francesa por cuestión de la heroina, terminaron en Los Angeles, con un Mick Jagger , muy cabreado, porque apenas se oía su voz en las mezclas finales.

Error que se ha tratado de solventar con remasterizaciones posteriores. Richards fue el rey de aquel caos. De aquella dispersión de estilos, aunque el álbum tiene momentos maravillosos como ‘Loving Cup’.

Es cierto que los Stones  tuvieron la idea promocional de que pudieran tocar Exile en directo, entero , en conciertos previstos en Nueva York, Los Angeles, londres , París y Berlín. Y, finalmente, en Cannes. Pero Mick Jagger dijo que era muy complicado, caro y poco rentable. Tenía razón. Aunque Richards asegura que los Stones volverán a los escenarios. Algún día.

Abajo, ‘Lovin Cup’.
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