La última foto de Juliana Hatfield y Evan Dando

Impresionante artículo de Lizzy Goodman en la revista New York Magazine. Era noticia que una de las princesas y unos de los príncipes del “grunge” de los años noventa, se volvieran a reunir para unos conciertos, unos dieciocho años después. El morbo estaba asegurado, porque habían sido amantes y una de las parejas brillantes de la Generación X.

Al día siguiente de su regular actuación en el Mercury Lounge de Nueva York -todavía les queda mucho para acoplarse juntos-, la periodista quedó con ellos al día siguiente, en una cafetería muy próxima a donde todavía vive Dando, en el distrito financiero de Manhattan, cerca, muy cerca de la tragedia de las Torres gemelas.

La entrevista no tuvo nada de especial. Es posible que hagan una gira e incluso un álbum juntos, algo impensable cuando estaban más enamorados que nunca, aunque él estuviera todavía en Lemonheads. En la entrevista, Juliana dijo que eran como Elizabeth Sue y Nicolas Cage en Leaving Las Vegas, aunque Dando le dijo que sí, le contestó: “¿eres una puta?”.

Lo impresionante es el relato de las condiciones en que vive actualmente Dando. Como buena mujer, Lizzy cuenta que todo el aparmento es un desastre, un emporio de la miseria, de la suciedad, del mal olor.

Por ejemplo, cuenta: “hay un sórdido tigre de peluche en la mesa, una botella abierta de Dr Pepper, una bola de algodón, varias botellas de cerveza vacías, una linterna, un CD de los  Strokes, un trozo del tamaño de melones de acero ondulado, escalfados de la zona cero, una cucharada de quemados, una copia de Aleister CrowleyDiario de un drogadicto, una Polaroid de Dando y su ex esposa rubia etérea, Elizabeth Moisés, un montón de bolsas de plástico llenas de sustancias, un contenedor de crujiente de salsa verde y una postal de su dentista, que  le recuerda que su última revisión fue en enero 9, 2003.

Cuando la periodista le dice de por qué vive así, le contesta que es un problema mental y que sí, que toma drogas y que su mujer le ha abandonado. Y es como asegurar que  está desesperado por el dinero.

Casi una película o el ocaso de un dios del “grunge” humillado por las drogas, una sociedad imposible y la decadencia del “star system” de la música.

Me impresiona, porque me gustó mucho el álbum que hizo sin los Lemonheads, el sobresaliente, “Baby, I´m bored”, de tan sólo hace siete años, pero para Dando eso es una eternidad, a sus 43 años.

Abajo, Juliana y Evan , en el Mercury Lounge, con ‘My drug Buddy'.