Como el listón lo ha puesto muy alto la impresentable Lady Gaga, que anoche se quedó sin nada, la nueva payasa del pop Nickki Minaj, no sólo se presentó así con una especie de Juan Pablo II y que luego le haría el exorcismo en el escenario, sino que Nickki se mofó de los Católicos de una manera tan absurda, como gratuita, como imbécil.