En su afán de ser relevantes como todas estas dos últimas décadas, U2 estuvieron representados en la Fiesta de la Industria, los Grammy, con el sentido desconcertante ,  ambidiestro , contradictorio que funcionan en los últimos años sociales con  las ideas de Bono.

Es decir, someterse al “establishment” ,pero también responder con algún tipo de conciencia política y social.

En el ridículo primer termino de como los Grammys se habían rendido este años a la supremacía negra del “hip hop” , también U2 se sometieron  a aparecer en el inicio de la gala con. Kendrick Lamar,  el actual rey de la música americana y , de los Grammys, que se han rendido a un estilo de música negra , que es el peor desde toda su historia, incluidos los primeros “blues man” que creaban canciones sólo por intuición.

Ver salir a Bono y The Edge de comparsas de Kendrick Lamar me dió vergüenza ajena. Lo que hay que hacer para estar en el “candelabro”, como decía aquella “intelectual de lo más escatológico del corazón”.

Sin embargo , la respuesta no genuflexa , llegó mucho más adelante, con  ese típico  espíritu indómito de U2 y su desconfianza por lo establecido, aunque  aprovecharse de Trump y los “dreamers” , me parece como casi siempre muy populista, aprovecharse del momento.

Desde luego que me gustó bastante más la actuación del grupo, en directo, con el único testigo de la Estatua de la Libertad a sus espaldas. No sólo el símbolo de la Libertad, sino además el irrefutable punto de partido de todos los emigrantes que han creado el mundo, desde la Ellis Island.

No se necesitaba esa voz femenina revindicativa  del inicio. Eso es lo que le falla a la moral católica de Bono. Hubiera bastado con la maravillosa imagen de tocar con la presencia de la estatua de la Libertad como testigo. No se precisaban  ningún tipo de palabras.

Para acabar, otra vez el grupo rendido al “establisment” como aparecer de donantes del premio más importante del año de los Grammys .Algo absolutamnte , contradictorio, como en  todos estos últimos años del millonario Bono, que no se no olvide que robó a la Hacienda pública, esa que trata de proteger a los “dreamers”.