Rita-Marley

Conozco a Rita Marley desde hace muchos años. Y desde hace quince habre hablado con ella en muchas ocasiones.

Incluso en los últimos meses hemos mantenido una relación artística, a través de la grabación de un tema, en el que también “participa” Bob de alguna manera.

El grueso de la conversación se desarrolló en un restaurante en Londres, en el Soho.

–  Rita, ¿cuándo vas a poder hablar español?.
– Um… Sabes que me gustaría. Pero ya soy muy vaga. Recuerdo que de pequeña la familia de mi madre, que todos son cubanos, trataban de enseñarme español, pero como llegué a Jamaica cuando tenía unos cinco años, se me olvidó totalmente. Pero sabes que me gusta mucho España. Siempre soy feliz allí.

– Lo cierto es que cada día vives menos en Jamaica. Y parece ser que tu lugar favorito es Ghana. Siempre hay que llamarte allí.
-Sí, es cierto. Fue Bob quien me llevó  por primera vez. Hace unos años, tras un viaje a Etiopía, volví a Accra, la capital y encontré una casa maravillosa en un pueblo llamado Konkonuru, en las montañas Aburrí, que me recordaban a las de Jamaica Así que me la compré y ya sabes que todos mis cumpleaños los paso allí. En realidad, casi todos los veranos.

– Menos mal que no te dio por decir que volvieran a enterrar a Bob allí, en Ghana…
– Sé lo que me dices. Pero al decir que Bob quería que sus restos descansaran definitivamente en Addis Abeba,cerca del Negus, de nuestro Dios, Jah, Haile Selassie, sólo exponía lo que Bob quería. Me lo dijo antes de morir varias veces. De todas formas, poca gente sabe que yo misma llevé unos mechones del pelo de Bob poco después de morir. Y allí están. Yo sé donde están.

– Los restos de Bob , ¿se encuentran todavía en Nine Miles, donde nació en Jamaica?.
– Pues, claro por supuesto. Yo misma, nuestros hijos nos encargamos de llevarlos a St. Ann, ya sabes a unos cien kilómetros de Kingston. Allí están, en un mausoleo hecho de la misma piedra que hay en su pueblo. Dentro, en el ataud,deben seguir la guitarra y la Biblia con lo que lo enterramos.

[ad#adsense-250×250]– Siempre hablas de Jamaica entre el amor y el odio.
– Es lo que pasa siempre. Te quieren o te odian. He sufrido mucho. Tu no sabes lo que es aguantar payasos, enfermos, mentirosos que siempre vienen con un cuento. Que si son  autenticas madres de hijos de Bob, que si son reencarnaciones de él mismo, que si son hijos del más allá. Es muy difícil vivir en Jamaica con esta sensación.

-El problema es que Bob no dejó testamento, creo.

-No, no lo dejó, pero yo era su mujer y la madre de sus hijos legales. Así que los tribunales decidieron que yo era la responsable de su patrimonio. Es increíble que haya gente todavía que quiera sacar dinero de donde sea del patrimonio de Bob. Hasta a Hollywood le da miedo  hacer una película sobre su vida, porque se muestran preocupados de que pueda haber demandas, querellas extrañas.

– Bueno, lo cierto es que Bob Marley está más vivo que nunca y ya han pasado más de catorce años de su muerte. Merecía la pena ese concierto de su sesenta aniversario en Addis Abeba .
– Llevó mucho tiempo organizarlo. Nos echó una mano la UNICEF, pero el trabajo ha sido de las dos fundaciones. La de Bob y la mía. El problema es que era un concierto gratuito y los gastos han llegado casi a los dos millones de dólares. Nos ha ayudado  también la mujer del primer ministro de Etiopia, Azeb Mesfin

– Se dice que incluso el gobierno jamaicano va a nombrarlo “héroe nacional” en un ceremonia con pompa y circunstancia.
– Esas son las cosas que Bob no le gustaban nada, absolutamente nada. Aunque tenía un instinto político excepcional, mucha gente lo considera un profeta. Pero Bob es un Dios. Es Dios para muchos. Como un Dios del Antiguo Testamento con el pelo largo y blanco y una vieja túnica.

-Mucha gente no saben que son los rastas y vuestro espíritu religioso. Sólo os ven con esos porros enormes …
– Porque no tiernen ni idea. La marihuana, cuando la tomo, para nosotros los rastas, no se trata de un placer, sino que se trata de una liturgia, como algo sacramental.La hierba es una planta que ha creado Dios.
Si te das cuenta ahora se ha puesto de moda lo que Bob y los rastas promulgaban. Es decir, ser vegetariano, consumir alimentos biológicos y hacer ejercicio físico. Y fumar hierba, naturalmente.

-Por cierto, cuentame ese nuevo afrodisiaco que has descubierto en Africa…
-En, ¿Ghana?. Ni hablar. Ya lo hacía en Jamaica. Pero funciona. Cueces un poco del “arbol de la fruta” y el zumo lo mezclas con cerveza negra Guinness y leche condensada. Funciona, funciona. Lo inventé después de la muerte de Bob. Una pena porque le gustaban mucho los afrodisíacos.

-Y el fútbol. Rita no se me olvidará nunca el partido que jugué en Barcelona contra él y su grupo. ¿Porqué le gustaba tanto el fútbol?.
– Bueno, al fin y al cabo, su padre era de Liverpool. Pero desde que le conocí iba detrás de una pelota. Siempre se estaba lesionando. Me acuerdo de una vez que se lastimó en el dedo gordo del pie derecho. Casi tuvimos que suspender una gira por culpa del maldito fútbol.

– Y, ¿cómo soportabas sus infidelidades en las giras casi puerta con puerta en los hoteles?.
-No lo sé. Supongo que por los hijos. Ahora tengo treinta y ocho nietos. Las cosas se ven de diferente manera. Mucha gente ha culpado a Bob de machista y mujeriego. Me ha hecho llorar muchas veces. Me ha humillado, pero era mi hombre, el amor de mi vida y lo tengo aquí, en el corazón. Las otras mujeres no fueron tan importantes para él.

– Pero tuvo hijos con ellas.
-Y, para mí, de alguna manera los hijos que tuvo con otras también son mi hijos, como en el caso de Julian, Damián  Rohan o incluso Marlon. En estas cosas hay “sangre”, nada de abogados. Nosotros somos la familia Marley. Y Bob nos mira a todos.

-Pero muchos de “tus hijos” te han denunciado de que te quedas con un tercio de la inmensa fortuna que todavía genera Bob.
-Me han llamado de todo, pero lo cierto es que alguien tiene que cuidar del nombre, la memoria y la economía de los Marley. Que yo sepa, su mujer es el pariente más cercano. Y Bob sólo se casó una vez.

– Bob quería ‘One love', un amor para todos y una Africa Unida. ¿Qué diría de lo que está ocurriendo, por ejemplo,en la misma Etiopía?.
-No lo sé. Se deprimiría. Pero estoy segura de que seguiría luchando. Uno de sus últimos discos, “Survival” lo resume todo, con todas las banderas de Africa juntas, unidas. Y su canción ‘Africa Unite', que ha sido el título del concierto para celebrar los sesenta años que ahora tendría. Ya lo dijo: ”levantate y vive”.

– Pero lo que nunca entenderé es como teneis al emperador Haile Selassie como vuestro profeta, el negus. Era un maldito dictador.
– De eso habría que discutir muchísimo. Además nuestro Ras Safari, que así es como se hacía llamar siempre tuvo como punto dominante la unificación de Africa. Y él luchó por ello.

-Vamos que te veo que te sientas cada día más africana.
-Claro. Los rastas siempre hemos soñado por el “exodus”, el retorno a nuestra tiera, nuestra tierra africana.

Pero a  Sarita, como la llamo, no le gusta mucho hablar de política. Prefiere que la deje invitar en un restaurante de pescado.

– Siempre me acordaré de las langostas que comía en las Baleares -dice-. Nunca me olvidaré de aquel concierto en la Plaza de Toros de Ibiza. Bob bromeaba: “Y, ¿ahora saldrán los toros?”.
– No, nunca salieron