ENTREVISTA CON MOBY

porcelain-book-with-elephant aparece ahora con otro libro autobiográfico, tan de moda en artistas de hoy en día, a pesar de que Moby no es precisamente Phil Collins o Keith Richards.

Esta es la entrevista general que ha concedido:

recuerda en el libro ‘Porcelain’ sus comienzos en la música en la Nueva York de finales de los años 80, una mirada al pasado en la que el autor reconoce que le ha llevado a mirarse a sí mismo «como si estuviera en un espejo».

Y reconoce:

«Bueno, ahora tengo 51 años y muchas cosas han cambiado, empezando por mi: ya no bebo, no me drogo y apenas salgo, por lo que no estoy pendiente de qué es lo que está de moda o no, ha explicado en una entrevista con Europa Press .  también publica nuevo álbum, ‘These systems are falling’.

‘Porcelain’ es un repaso de su juventud en una ciudad completamente distinta a la Nueva York de hoy y en la que busca su oportunidad en los clubes de música electrónica sin apenas tener dinero para comer.

«La idea del libro era escribir lo que recuerdo para observar con la distancia cómo había cambiado todo, no solo yo, sino también la ciudad».

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Respecto a Nueva York, la mirada del autor es benevolente e incluso nostálgica, a pesar de las condiciones precarias en que vivía.

«Fui feliz en esa época y, sinceramente, cada vez que he vuelto años después me siento desconcertado, porque su aspecto cultural ha cambiado mucho: los artistas y los músicos se han ido, la ciudad es muy cara y es muy difícil para cualquier vivir ahí».
atribuye esta situación al hecho de que Nueva York «ha muerto de éxito». «Es un sitio bonito y todo el mundo quiere vivir ahí, y por eso se ha vuelto un lugar muy caro. Esto que le ha pasado a Nueva York no es algo nuevo, sucede muy frecuentemente y en todo el mundo, como por ejemplo en Berlín»

‘Porcelain‘ recorre diez años de la vida de , hasta justo el momento en que publica el que terminará siendo su gran éxito, el álbum ‘Play’.

Entre medias, esta especie de memorias cuentan los logros y fracasos profesionales del músico, desde cómo lanzó su carrera su primer ‘hit ‘Go’ en 1991, hasta su alejamiento de los clubes de electrónica que empezaban a descubrir drogas menos ‘recreativas’.

ha elegido el título de ‘Porcelain’, tercera canción de ‘Play’, por «dos razones:

«La primera es que tuvo mucho éxito y es muy representativa, y la segunda porque la porcelana suele ser  blanca y frágil, como yo me siento muchas veces».

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Preguntado sobre si escuchando ahora el disco que le dio fama internacional cambiaría alguna cosa, el músico rechaza esta posibilidad, porque fue «producto del momento» que vivía.

«Cada vez que haces algo, no importa lo que sea, una película o una pieza de mueble o un libro, se convierte en reflejo del ambiente en que ha sido hecho. Como un ‘cazador de tiempo’. Incluso si quisiera volver y cambiar algo una parte mía, debería aceptar que es una parte de quién era, dónde estaba y cómo estaba en 1999»

Pero estas memorias también abordan aspectos mucho más personales, como sus relaciones con las mujeres –algunas llamativas como la que tuvo con la novia de Keith Flint, cantante de The Prodigy, cuando ambos estaban de gira–, sus problemas con el alcohol, la forma de afrontar el cáncer terminal de su madre o sus cuestionamientos respecto a sus propias creencias religiosas.

Además, por las páginas de ‘Porcelain’ pasan nombres como el de David Bowie, Jeff Buckley o Madonna.

«Puede que en algunos pasajes me sintiera algo incómodo, como cuando llegué tarde al funeral de mi madre, pero es propio de la condición humana cometer errores y tomar malas decisiones, porque en ese momento no tienes ni idea de lo que está pasando.Pero en general, esto ha tenido muchos beneficios psicológicos y terapéuticos para mi»

Ante todo, el autor explica que una de sus grandes diferencias es que ahora trata de mantener relaciones –con su pareja, sus amigos o su familia– «de honestidad».

«Ese es uno de nuestros mayores problemas, todas las relaciones mueren por falta de honestidad.Hay que reconocer que no somos buenos cuando nos enfrentamos a la verdad, y decirla no es especialmente cómodo, pero en el fondo, la mejor música, los mejores libros, las mejores personas están llenas de honestidad»

 

En cuanto a su ‘crisis de fe’, reconoce que sigue mirando con optimismo «una parte» de la religión, aunque el resto dejó de atraerle hace mucho tiempo.

«La religión tiene un aspecto muy bonito, cuando habla de perdón, de comprensión, amor o humildad.Pero otras veces parece un deporte de equipos, muy competitivo, en el que no se dice nada acerca de Dios, sino de lo peor de la condición humana»,

ha admitido su intención de publicar la segunda parte de sus memorias y, de hecho, ya se encuentra inmerso en esa escritura.No tiene bastante.

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No obstante, en tono de humor asegura que no se ve como candidato al Premio Nobel de Literatura, relacionando esto con la concesión del galardón a Bob Dylan, con lo que no está muy de acuerdo.

«Aprecio que haya sido premiado, pero creo que es galardón más aspiracional que reflexivo. Bob Dylan es un gran músico, pero si miras sus letras no creo que sean mejor literatura que la de muchos escritores que podían optar al premio. Lo único que se me ocurre es que fue el primer músico que habló de política en el pop, nunca antes lo habían hecho, y seguramente los académicos, que eran jóvenes cuando escuchaban a Dylan, se vieron afectados por eso»

Y se queda tan ancho, cuando el pobre no ha hecho ni una sóla letra en sus canciones que merezca la pena.

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