Reproducimos la entrevista que han realizado a Julián Ruiz en el periódigo El Faro de Vigo:

Decía Bob Dylan que no había oído un disco decente en los últimos 30 años pero lo más trágico de esa afirmación es que él tampoco ha hecho un disco decente en ese tiempo”.

Esas palabras podrían sonar a “boutade” dichas por una persona de vida normal pero pertenecen al arsenal balístico de Julián Ruiz. Y no es lo mismo. ¿Cómo va a ser una vida discreta y normal comparable a la de un hombre que desde los años 70 ha tenido relaciones de tú a tú con los más grandes de la música? En su nómina de conocidos están desde Mick Jagger a Yoko Ono, pasando por Prince, Tina Turner, Peter Gabriel… Ahí está su libro de recuerdos en la editorial Santillana para demostrarlo: “Plásticos y decibelios. Toda la música de nuestro tiempo”.

–¿Cómo va eso de vivir de la música hoy?
–Siempre ha sido muy difícil, ahora es cada vez más imposible.

Cuando Ruiz me abrió la puerta de su habitación en el hotel Bahía de Vigo lo que vi fue un tipo alto y consistente, de apariencia más joven de lo que dice su biografía, un flequillo caído como natural sobre una ladera craneal y ropa que además de cara nunca pasará inadvertida. “La ropa es una debilidad que siempre tuve”, me dice. Y entonces recordé las palabras que su amigo Chris Martin, líder de Coldplay, le dedica en el prólogo de este libro: “Cuando le vi en 2002 por vez primera en España pensé que nunca había tenido ante mí un hombre vestido de modo tan extravagante. Pensé que estaba loco, que debía evitarlo a toda costa porque no podía ser amigo de alguien que viste con traje morado. Ahora, 4 años después, digo que estoy orgulloso de conocerlo. Tiene unos conocimientos sobre los músicos y la música que no tienen parangón”.

ENTREVISTA A JULIAN RUIZ EN EL FARO DE VIGO

–¿Y cree de verdad eso de que la música alarga la vida?
–Por mi propia experiencia. Tengo mucha edad pero me entiendo mejor con la gente joven que con la mayor. Ya dijo Platón que la música es para el alma lo que el ejercicio físico para el cuerpo. Mira a Jagger, que con 63 aún persigue a las chicas.

–Pues mire usted a todos los músicos que han caído en la carretera…
–La gente más débil a las incitaciones que se le presentan con su fama, dinero… es la que sucumbe. La mayoría siguen ahí y, en todo caso, ya sabe lo que decía mi admirado Capote: “Soy maricón, drogadicto y alcohólico, pero soy un genio”.

–También es cierto que hay mucha leyenda, mucho sambenito sobre ellos…
–Por ejemplo Mick Jagger, que se cuida mucho y no toma alcohol o drogas hace un cuarto de siglo. Pero hay quienes le asocian con consumos de juventud y eso es lo que queda.

118 discos producidos son parte de su bagaje profesional. Se levanta oyendo música, compone todos los días y graba, se acuesta oyendo música. Vive de ella aunque ha hecho mucho periodismo, desde el deportivo al musical, desde prensa a radio, desde cronista de fútbol de “Marca” a director del veterano programa “Plásticos y Decibelios”. “Pero es que los periodistas –me decía– tienden a creer que rozan el cielo por la gente que conocen y, a la hora de la verdad, no ganan un duro”.

–¿Y las relaciones de los músicos con la prensa?
–Se podría llenar una enciclopedia con anécdotas. A Jagger, por ejemplo, le produce pánico la prensa y sólo hace entrevistas cuando hay una cámara por medio. Tiene muy claro que somos dueños de nuestro silencio pero esclavos de
nuestras palabras…

–Un conocido periodista de la prensa rosa dice que vale más por lo que calla que por lo que cuenta. ¿Y usted?
–Yo sólo hablo de lo que me parece interesante.

–Pues fíjese usted: hay un infraperiodismo, que es el que más vende, que se nutre de lo contrario, de la habladuría, del rumor, del exceso…
–De ese reino de la basura absoluta no merece la pena ni hablar. Antes el mundo del arte dependía de artistas y ahora de abogados o economistas en busca obsesiva de ganancias.

–Pero usted lleva ahí, insistiendo en su idea de la música muchos años… Por cierto, debe tener unos archivos de museo…
–No se equivoca, tengo hasta discos de pizarra de Sinatra o Bing Crosby. Como mi casa es muy grande, al final no se la voy a dejar a nadie sino a una fundación que se va a llamar como mi programa, “Plásticos y decibelios”. Ahí podrán consultar muchas cosas.

–Su amigo Jordi Tardá, el que gira con su coleccionismo de Rolling o Beatles, seguro que algo le envidia…
–(risas) Por ejemplo el disco libro de John Lennon firmado por ellos en Gibraltar… Hay piezas de colección interesantes. Jordi Tardá anda detrás de una botella del mejor Moet Chandon que me regaló Mick Jagger para disculparse por retrasar una entrevista. Pero yo no tengo espíritu de coleccionista.

–Antes las discográficas eran el camino, la verdad y la vida, si me permite la apropiación bíblica…
–Nunca han sido eso, siempre ha sido un simple negocio pero al menos antes lo llevaba gente que sabía; ahora son abogados y financieros. Es como si los locos se hubieran hecho cargo del manicomio.

–No me diga que no han sido hasta hoy la esperanza y catapulta de quienes querían triunfar…
–Pero han cometido un error grave. Han visto en Internet un enemigo y no un aliado. Van a desaparecer.

–¿Por qué van a ser sustituídas?
–Me imagino que Apple, Microsoft, Yahhoo, Google… se harán con todos esos contenidos.

–¿En el futuro no habrá más que red?
–Poco más, aparte del teléfono móvil, que será un aliado de ella.

–¿Lo dice con pesar?
–Lo constato. Los discos serán objeto de minorías pero el consumo diario estará en la red. A mí lo que me gusta es leer el periódico sobre papel, no en Internet pero también es verdad que la red me permite ojear cada día el New York Times o Le Monde… Todo tiene sus ventajas o desventajas.

Fuente: https://www.farodevigo.es/media/documentos/2007-02-17_DOC_2007-02-10_02_39_40_elsabado.pdf