Arcade Fire, durante su histórica actuación en el Festival de Coachella, el pasado sábado

Muchos críticos, incluso las televisiones más genéricas, como la derechista Fox o la conservadora ABC, todos, todos juntos vienen a coincidir que  ha nacido una nueva generación de música. Justo en el perfecto, increíble y triunfal FESTIVAL COACHELLA 2011.

Una generación rica de talento, de inquetudes, quizá propiciada por la gran crisis, que ha podido ya quitarse los fantasmas de Roger Waters, Paul Mc Cartney, U2, Bon Jovi y demás dinosaurios del rock, que han sido postergados e ignorados durante estos  tres mágicos días.

Se dice que ha nacido incluso una nueva utopía entre los entusiastas del mejor festival del mundo. Que no tiene dudas con esta nueva generación. Un festival que nada tiene  que ver con Glastonbury, que este años se agarra a Beyonce, U2 y Coldplay. La generación anterior.

Esta nueva vía tiene a Arcade Fire, Kings of Leon o el increíble Kanye West como sus indiscutibles magos. Pero es también una generación que cree en Mumford and Sons, a Elbow, Bright Eyes, Cut Copy o Black Keys como nuevos profetas.

Ojalá el maravilloso Coachella 2011 sea el inicio de una nueva esperanza para la música.

Kanye West, en el escenario, con ‘Power'.