ELBOW Y SU COHETE DOMESTICO

PORTADA DE SU QUINTO ALBUM

Hay algo que chirría en el quinto álbum de . Son precisamente las canciones. Demasiado retorcidas, demasiado veniales . No te enganchan.

“Build a rocket boys” tiene toda la honestidad, la virtud de la sobriedad, pero es aburrido, lo que no  puede ser nunca un álbum.

La mayoría de las canciones serán honestas, pero algunas son pretenciosas. Siempre que escucho un álbum me imagino que canción puedo poner en la radio para que la audiencia aprecie la calidad y no se aburra. En “Build a rocket boys” sólo podría poner ‘Open Arms’ y con ciertas restricciones.

El tema puede recordar al estilo de Arcade Fire y parace la melodía más sólida y bella. Además, el tema no es muy largo, si se la compara con los dos primeros temas, el pretencioso ‘The Birds’ y el paralizante ‘Lippy Kids’.

Si se creía Guy Harvey que iban a epatar por su sobriedad y pureza , le ha fallado el cohete por el comienzo.

Desgraciadamente, Elbow no quieren ser nunca U2, aunque les precederán en el próximo Festival de Glastonbury. No quieren llegar a las masas.

¿Miedo al éxito, a peternecer al mainstream?. Es muy probable, Guy siempe ha dicho que la vida es mejor en un apacible pub y un buen amigo. Pues, muy bien.

Obscenamente, este quinto álbum no es “The Seldom seen kid” ni cosa que se le parezca, desgraciadamente. A veces, buscar la sobria calidad no es imperativo para tratar de ser positivos y no, severamente, aburridos.

Me he llevado una gran decepción, aunque espero que el álbum me guste algún día.

Abajo, ‘Open Arms’, cuando la grabaron en directo en los estudios Blueprint.