EL VINILO: UN MUERTO VIVIENTE

Sabía que el invento comercial de la Philips y Sony iba dinamizar la vida del Compact- Disc O CD y aceleraría la muerte de los “records” o discos de . A los dos gigantes les interesaba sólo vender aparatos. La música les importaba muy poco.
El CD iba matar a cualquier cosa que se moviera en el mundo analógico. Un crimen de lesa magnitud , porque digitalmente se puede copiar absolutamente todo. Con costes insignificantes. Ridículos.
Copiar un vinilo era mucho más difícil. Tenías que poseer una cinta analógica y que un diamante cortara cada surco de un acetato , que sería la “madre” de los que podía sonar en la aguja de un tocadiscos. Cara y caprichosa fabricación.
En su avaricia, hace ya treinta años, la industria discográfica se apresuró precipitadamente a acabar con la venta de , con su maravillosas portadas , algunas , puro arte. Sólo se contemplaba el saqueo al amante de la música , a través de la casi infinitas re-ediciones de los mejores álbumes de la historia.
Desde Sinatra a U2, pasando por los Beatles , los Rolling Stones o el mismísimo Von Karajan todos pasaban por las vías del nuevo formato. A veces ni se usaban las cintas analógicas originales. La desfachatez llegaba en muchos casos a obtener la fuente de un mismo vinilo.

EL VINILO: UN MUERTO VIVIENTE
Aquellos voraces fariseos de la industria , se arrepintieron. En estos días, el CD va a desaparecer por la misma codicia de lanzar todos aquellos millones de álbumes en vinilo en formato de CD. Fue como saquear la cueva de Alí Baba.
Vendieron que el CD tenía infinita más calidad que un vinilo analógico . Pura mentira. Como prevaricaban lanzaron el Super Audio CD , el CD Midi, el Cd Rom , etc.. En el colmo del paroxismo hasta el Vinyl Disc, un híbrido entre los dos formatos.
Aquella primitiva compresión digital ni se aproximaba al sonido de un vinilo bien prensado y con menos de veinte minutos de música por cada cara. Aunque la compresión digital cada vez es más real, aún hay dudas de que un Blu-Ray de audio pueda llegar a la calidad de sonido de un vinilo . Pero ya es casi imposible distinguir para el oido humano entre un sonido digital o analógico. Fue la precipitación de un asesinato .

EL VINILO: UN MUERTO VIVIENTE
Ahora sólo es el retorno fascinante de un muerto viviente. Hasta los Millenials que crecieron en la era digital presumen del vinilo como arranque de rebeldía contra las reglas de lo establecido, entre el “streaming” y el “robo” digital .
Lo más triste es que el vinilo es la resurrección intangible de algo a lo que no se puede volver atrás .

Los números son devastadores. El consumo de vinilos es sólo el tres por ciento de la industria musical . Una reciente encuesta revela que más de cincuenta por ciento de los compradores de vinilos sólo los poseen por moda o fascinación y ni siquiera los oyen, ya que un buen tocadiscos, un buen equipo, en la era de la tecnología actual , es demasiado caro. Aún así, el vinilo puede presumir de que es un muerto viviente que goza de relativa salud.