jack-white-stripes-karen-elson-henry-lee ha estado actuando en Londres -su mejor publico- para salvar la malas ventas de su último invento The . Incluso vendiendo , en una tienda ambulante, de su nuevo sello Third Man, que tiene como residencia habitual en Nashville.

Los que tuvieron suerte incluso les firmó ejemplares del grupo, mientras aseguraba a unos cuantos críticos: “Deberíamos fomentar la cultura de tiendas de música, como en los viejos tiempos. Eran reuniones sociales”.

Seguramente lo decía por el relativo éxito de tiendas como Amoeba. Pero este pasado verano estuve en la central, donde nació Amoeba, en San Francisco y casi no había nadie. Es cierto que luego estuve en la Amoeba de Los Angeles, que es infinitamente más grande y si parece que tiene mejor éxito.

Pero es un cultura muerta, mal que nos pese. Nadie ni el romanticismo de White puede batir la instantaneidad, la maravilla de poder comprar música en línea, en Internet. Es imbatible.

Lo malo es que no se paga. Realmente, el porcentaje de los clientes que pagan es infimo. La sociedad Democ ha medido que la música maneja la cifra de unos dos mil millones de euros en piratería musical al año. China se lleva la palma. Seguro que España no estará muy lejos.

[ad#adsense-250×250]Sí que le doy la razón cuando White proclama la gravedad de la crisis mudial de la música -no de creatividad, sino económica-. El llega a decir que es la muerte, la muerte para todos los nuevos grupos que quieran estar en la pomada en el inmediato futuro. “Sólo tienen que escuchar la multitud de talento que se pierde, porque no se conoce”.

Y denuncia que son las “viejas glorias” las que apoyan a la desesperada las descargas o la ilegalidad a través de la p2p.

Jack White llegó a decir: “La muerte de la gente que como yo quiera seguir vendiendo vinilos o música en una tienda, tiene sus días contados”.

Pero también la muerte para las cuatro únicas grandes multinacionales que quedan en el panorama: Universal, Sony, Warner Music y Emi Music. Los días están contados.

Abajo, el último single de The Dead Weather.
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