Portada de su cuarto album

Portada de su cuarto album

, indiscutiblemente un buen guitarrista y, a veces, un excelente compositor, asegura que tiene un nuevo rostro, una nueva temática en sus canciones y una nueva esperanza de recrear una vena estilística todavía adormedecida.

Se niega a que le comparen a -hace bien- y se dispone a recordarnos que su tema ‘Heartbreak fare’ es de lo mejor que ha escrito en mucho tiempo. Para recordarnos su “manía” por Clapton, en su nuevo álbum, incluye una versión de ‘Crossroads’, el blues de Robert Johnson, calcada de como la hizo Clapton en los Cream.

Es posible. Es un tema candidato a entrar en la lista de favoritos de PLASTICOS Y DECIBELIOS y, desde luego, una canción más interesante que el que ha elegido su compañía como tema estrella, ‘Who says’.

[ad#adsense-250×250]Pero las compañías todavía mandan mucho. Su perspectiva es de vender todavía  dos millones de discos. Cifra que se calcula difícil, aunque las estadísticas cantan y John Mayer vendió casi dos millones y medio de copias de ‘Continium’, su tercer álbum, sólo en los Estados Unidos -es su gran mercado natural- .

Así que el que empezó como niño mimado de la guitarra, tiene más que un público explícito y confiado.

En Europa no creo que John Mayer sea un artista de adoración. No hablo de nuestro país, porque aquí ni cotiza, apartado como está nuestro país de cualquier movimiento interesante de la música popular y abonado a a esa basura llamada “flamenquito” que se inició con Manolo García -el ídolo de los músicos mediocres- y continuó con Alejandro Sanz, Estopa, Melendi y demás mamarrachos musicales.

Este cuarto álbum, titulado ‘Battle studies’ aseguran que está muy infectado por sus relaciones con Jennifer Aniston. Mayer es un tanto frívolo y no queremos caer en nosotros en la misma marca del diablo. Disfrutemos de su nuevo álbum.

Abajo, el tema estrella ‘Who says’.
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