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“Lulu” fue el disco de colaboración entre Lou Reed y Metallica de 2011, un álbum con críticas no precisamente demasiado buenas y que pareció no satisfacer ni a los fans de Metallica ni a los de Lou Reed. Un LP que quedó en tierra de nadie y que en octubre pasado cumplía 5 años.

James Hetfield ha contado ahora, para “WTF” de Marc Maron, por qué las dos partes (extraña asociación que, desde luego, nadie esperaba) se encontraron y llegaron a colaborar en todo un LP.

Surgió de un modo natural, cuando el viejo líder de The Velvet Underground les gritó en un evento del Rock and Roll Hall of Fame:

“Hey, Metallica, chicos, ¡deberíamos hacer un álbum juntos un día!”.

Y Metallica le tomaron la palabra.

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Posteriormente David Bowie se convirtió en su mayor defensor de Lulú. Precisamente cuando Lou Reed ingresó a título póstumo en el Rock and Roll Hall Of Fame, su viuda Laurie Anderson citó a Bowie con relación al polémico, menospreciado por la crítica, “Lulu”:

“Hay muchas luchas y mucho esplendor en ese álbum. Y después de la muerte de Lou, David Bowie hizo una gran observación diciéndome: “Mira, esta es la obra más grande de Lou; es su obra maestra. Sólo espera. Será como ‘Berlin’. Llevará a todos un tiempo pillarlo”. He estado leyendo las letras y es tan feroz. Está escrito por un hombre que entiende el miedo, y la rabia, y el veneno, y el terror, y la venganza, y el amor. Y está furioso. Cualquiera que oiga a Lou cantar ‘Junior Dad’, nunca olvidará la experiencia de esa canción arrancada de la Biblia. Es rock and roll llevado a nuevos niveles”. 

Que dijera esto cualquier otro, pero Bowie… El que veía donde nadie más lo hacía e iba siempre años por delante… El pillo que saqueó todo lo saqueable para convertirlo en algo propio, nuevo… Merece mucho crédito lo que Bowie pudiera decir. Hace pensar que no se ha valorado correctamente ese disco, y que un futuro no muy lejano le deparará mayor estima crítica y entre los aficionados. En PYD nos gustó pero no es un disco nada fácil de oír, requiere tiempo y escuchas.

Lou Reed completó su particular círculo eléctrico con ese “Lulu” con el apoyo de Metallica. Un álbum crudo, recio, denso, cortante, el que en cierto modo volvió a sus orígenes Velvet, a su particular visión de un nuevo rock.

En concreto “Junior Dad” (abajo), es la canción que hizo llorar a los dos guitarristas de Metallica tras acabar de grabar una extenuante toma de 19 minutos y medio. Lou aprovechó, poco antes de morir, para decir a todo aquel que le quisiera escuchar que había grabado la música de su vida.