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Acaba de salir a la luz en distintos medios la bizarra y disparatada colección privada de cuadros de , que no viene sino a confirmar que el “rey del pop” sufría delirios de grandeza y un pésimo gusto para con el arte. Además de su fijación, obsesión, hacia los niños.

Toda una tanda de cuadros que muestran a Jackson en el papel de mago, Peter Pan, benefactor, caballero, emperador y hasta dios, siempre rodeado de pequeños o querubines, todos felices y adorándole. Y en alguno sale Bubbles, su mono.

En realidad muchos de estos cuadros ya se conocían. Fueron subastados por Julien’s Auctions en abril de 2009, dos meses antes de la muerte inesperada de su propietario. Una exposición pública con 1.390 artículos extraídos de su célebre rancho Neverland.

Había todo tipo de objetos: desde su clásico guante de joyas blancas a todo tipo de antigüedades y esculturas del siglo XIX, una estatua de tamaño natural de sí mismo como Batman, un refrigerador Beverage-Air pintado a mano y una buena cantidad de pinturas al óleo de la estrella del pop, entre muchísimas otras cosas.

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Los cuadros son obra, entre otros, de David Nordahl y Ralph Wolfe Cowan, la mayoría pintados entre 1988 y 2005, que Jackson compraba por 150.000 dólares la pieza. Es increíble, pero Michael Jackson llegó a tener sus propios pintores “de la corte” como si fuera un monarca.

Uno de  los más llamativos es el que recrea La Primavera de Bouguereau en el que puede verse a Jackson casi desnudo rodeado de querubines en pelotas que le coronan con flores. Grotesco.

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En opinión de Nordahl:

“Vivía en un mundo de fantasía y algunas cosas no le gustaban. Sentías como si fuera a decapitarte en cualquier momento. Y así lo hizo: por alguna razón que desconozco, prescindió de mi. Esa era su manera de decapitarte”.

En realidad una colección que a nadie que conozca mínimamente el mundo grandioso, disparatado, acomplejado, por no decir traumatizado, de Jackson puede extrañar.